A un mes de las midterms, la escalada de precios y los conflictos internacionales debilitan al Partido Republicano en un contexto de crisis económica y distracción política
Donald Trump ha reactivado su estrategia de confrontación comercial con Canadá mientras la guerra en Irán dispara el precio de la gasolina en EE.UU., un cóctel que perjudica al Partido Republicano a menos de un mes de las elecciones de mitad de mandato (midterms). Según datos de la American Automobile Association, el galón de gasolina supera los 4,20 dólares en promedio nacional, un récord desde 2008, mientras el presidente republicano prioriza proyectos inmobiliarios en Washington y mantiene tensiones con socios clave como Ottawa.
El contexto electoral se agrava con la reanudación de hostilidades en Irán, que ha provocado un aumento del 12% en el precio del crudo en las últimas cuatro semanas, según informes de la Energy Information Administration. Trump, en lugar de abordar la crisis energética, ha centrado su atención en disputas comerciales con Canadá —su aliado tradicional— y en promocionar su marca política a través de eventos en la capital, donde avanza en la construcción de su hotel presidencial.
Los republicanos, que controlan actualmente la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, enfrentan un escenario adverso: encuestas recientes de YouGov sitúan al Partido Demócrata con una ventaja de 7 puntos en el voto popular para las midterms, un margen que podría traducirse en la pérdida de la mayoría en el Congreso. La estrategia de Trump, centrada en polarización y proyectos personales, contrasta con la percepción ciudadana de una gestión deficiente en temas económicos y de seguridad internacional.
El 5 de noviembre renovará 435 escaños y 34 senadores
Las elecciones de mitad de mandato, previstas para el 5 de noviembre, renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 del Senado. Para los demócratas, recuperar el control del Congreso sería un golpe simbólico contra Trump, mientras que para los republicanos, mantener la mayoría dependerá de su capacidad para movilizar a su base electoral en estados clave como Pensilvania, Michigan y Wisconsin —donde la economía local y el costo de vida son temas centrales.
El Partido Demócrata, liderado por figuras como Joe Biden y Kamala Harris, ha centrado su campaña en la inflación y el aumento de salarios, aunque sin lograr revertir la percepción de descontento. Según un análisis de Pew Research Center, el 62% de los votantes considera que la economía está en mal estado, un dato que beneficia históricamente al partido en el poder en elecciones intermedias. Sin embargo, la división interna en el Partido Demócrata —entre alas progresistas y moderadas— podría debilitar su mensaje.
Trump, por su parte, apuesta por un discurso de confrontación con la administración Biden y por culpar a los demócratas de la crisis económica. Su estrategia incluye ataques a políticas como el Inflation Reduction Act y promesas de reducir impuestos, aunque sin un plan concreto para abordar el déficit fiscal, que supera los 32 billones de dólares según el Congressional Budget Office.
El 2026 es la primera elección nacional tras el intento de golpe del 6 de enero
Las midterms de 2026 son históricas por el contexto: la primera elección nacional desde el intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021, cuando Trump instó a sus seguidores a asaltar el Capitolio para anular los resultados electorales. Aunque el exmandatario no es candidato en esta ocasión, su influencia sigue siendo determinante. Según un estudio de Harvard CAPS/Harris, el 45% de los votantes republicanos afirma que su decisión dependerá directamente de la percepción sobre Trump, un dato que refleja su capacidad para movilizar al electorado.
Además, este ciclo electoral coincide con un aumento sin precedentes de la polarización política. El Polarización Index de Morning Consult registra un récord del 38% de votantes que se identifican como ‘totalmente’ demócratas o republicanos, frente al 22% de 2016. Este escenario reduce el espacio para acuerdos bipartidistas y aumenta el riesgo de que las elecciones se decidan por movilizaciones extremas en ambos bandos.
La guerra en Irán añade una capa de incertidumbre. Aunque Trump ha evitado posicionarse públicamente sobre el conflicto, su retórica previa —como la amenaza de ‘destruir Irán’ en 2017— y su relación con figuras como el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, sugieren que podría escalar las tensiones si busca capitalizar el descontento interno. Sin embargo, su enfoque actual en proyectos personales y disputas comerciales con Canadá indica una priorización de temas domésticos, lo que podría alienar a sectores del electorado republicano más nacionalista.






