El presidente de EE.UU. reduce costes con un 85% menos de dependencia de Canadá, mientras Canadá y la UE acuerdan una alianza comercial y Ottawa responde con aranceles recíprocos
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha anunciado este lunes un acuerdo con Bielorrusia para comprar potasa a un precio un 50% inferior al actual, procedente de Canadá. El pacto, que convertiría a Minsk en el principal proveedor de EE.UU., se produce en medio de una escalada de tensiones comerciales con Ottawa, a la que Washington aplica desde agosto aranceles del 50% a importaciones por valor de 20.000 millones de dólares.
Según el mensaje publicado por Trump en redes sociales, el acuerdo con Bielorrusia —aliado de Rusia— permitirá a EE.UU. reducir su dependencia de Canadá, de donde importaba el 85% de su potasa en 2025 (2.900 millones de dólares). La medida, presentada como una «excelente noticia para agricultores y ganaderos», llega tras el fracaso de negociaciones comerciales entre ambos países, en las que Canadá acusó a Washington de intentar «minar su soberanía».
El anuncio coincide con el acercamiento entre Canadá y la Unión Europea, que ha acelerado su proceso de integración. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, anunció esta semana que trabajará para que Canadá sea el «primer miembro asociado» de la UE, un paso que Trump ha interpretado como un intento de aislar a EE.UU. en el mercado global.
Canadá ha respondido con contundencia: ha impuesto aranceles recíprocos a productos estadounidenses y ha reforzado su alianza con la UE, lo que ha exacerbado las tensiones con Washington. Svitlana Tsikhanouskaya, líder de la oposición bielorrusa en el exilio, advirtió desde París que cualquier acuerdo con el régimen de Aleksandr Lukashenko es «muy arriesgado», ya que los ingresos por potasa se destinan a «represión y apoyo a la maquinaria de guerra rusa».
El contexto: ¿Por qué la potasa es clave en esta guerra comercial?
La potasa, un fertilizante esencial para la agricultura, es un producto estratégico. En 2025, EE.UU. importó 2.900 millones de dólares en potasa de Canadá, lo que representaba el 85% de sus necesidades. El acuerdo con Bielorrusia —segundo productor mundial tras Canadá— permitiría a Washington reducir costes y diversificar proveedores, aunque con un aliado geopolíticamente controvertido.
Bielorrusia, gobernada por Lukashenko desde 1994, ha sido sancionada por la UE y EE.UU. por su apoyo a la invasión rusa de Ucrania. Su participación en este acuerdo podría profundizar las tensiones con Europa, donde países como Polonia y los países bálticos ya han criticado la dependencia energética de Rusia.
Implicaciones: ¿Un nuevo eje EE.UU.-Bielorrusia-Rusia?
El acuerdo con Bielorrusia marca un giro en la política exterior de Trump, que hasta ahora había mantenido una postura ambigua hacia el régimen de Lukashenko. Al reducir su dependencia de Canadá —un aliado histórico—, EE.UU. refuerza su estrategia de «America First», priorizando el interés económico sobre las alianzas tradicionales.
Para Canadá, el movimiento de Trump es una provocación. Ottawa ya había acusado a Washington de «proteccionismo agresivo» tras los aranceles impuestos en agosto, y ahora ve en el acuerdo con Bielorrusia una señal de que EE.UU. está dispuesto a alinearse con regímenes autoritarios si eso significa reducir costes. La respuesta canadiense, con aranceles recíprocos y un acercamiento a la UE, podría escalar el conflicto comercial.
En el plano geopolítico, el acuerdo podría fortalecer indirectamente a Rusia. Bielorrusia, aunque técnicamente independiente, depende económicamente de Moscú, y su venta de potasa a EE.UU. podría interpretarse como un intento de diversificar ingresos sin romper por completo con Occidente. Sin embargo, Tsikhanouskaya advierte que cualquier beneficio económico para Minsk «terminará en manos de la represión y la guerra», refiriéndose al apoyo bielorruso a la invasión rusa de Ucrania.
Mientras, la UE observa con preocupación este movimiento. Aunque no ha reaccionado oficialmente, fuentes diplomáticas europeas han señalado que un acuerdo con Bielorrusia «podría tener consecuencias» en las relaciones con Washington, especialmente si se percibe como un intento de eludir las sanciones contra Moscú.





