Friedrich Merz reconoce un ‘desastre’ electoral para su partido, que podría quedar fuera del parlamento regional con solo el 5,5% de los votos
La líder de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, ha exigido el lunes sentarse a negociar con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) tras los sondeos que anticipan su posible victoria en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde la formación ultraderechista podría obtener el 37% de los votos, frente al 35% del SPD y el histórico 5,5% de la CDU —su peor resultado desde su fundación—. Weidel advirtió que estos resultados, similares a los del 44% que logró su partido en Sajonia-Anhalt el pasado 6 de septiembre, podrían extenderse a otras regiones del este de Alemania.
La dirigente de la AfD atribuyó el desplome de la CDU a su estrategia de aislamiento político, conocida como «Brandmanuer», y consideró que los resultados reflejan un «mensaje claro» de los alemanes: la demanda de «verdaderos cambios». «La CDU se lo debe pensar antes de continuar», declaró Weidel en redes sociales, donde insistió en que ambas formaciones deben negociar «cuanto antes» para evitar una mayor fragmentación política.
Por su parte, Friedrich Merz, presidente de la CDU y primer ministro de Alemania, reconoció la derrota como un «desastre» pero descartó dimitir. En una comparecencia pública, atribuyó el resultado a la polarización entre el SPD y la AfD, aunque insistió en mantener su programa de reformas. Los sondeos actualizados sitúan a la AfD como posible ganadora, con riesgo incluso de que la CDU quede fuera del parlamento regional por primera vez en su historia.
El contexto es clave: Mecklemburgo-Pomerania Occidental es una región estratégica en el este de Alemania, donde la AfD ya gobierna en coalición en otros estados como Sajonia. Su posible victoria consolidaría su ascenso como segunda fuerza política del país, tras los comicios federales de 2025, donde obtuvo el 28% de los votos. La CDU, tradicional partido dominante, ve cómo su declive en el este —históricamente conservador— abre una brecha con el resto del país, donde mantiene mayor apoyo.
La AfD ya había advertido tras su triunfo en Sajonia-Anhalt que los resultados obligarían a otros partidos a negociar con ella. Ahora, con la CDU en caída libre, el escenario político alemán se complica: si los sondeos se confirman, la AfD podría imponer su agenda en una región clave, mientras la CDU pierde influencia en su feudo histórico. El SPD, por su parte, mantiene su liderazgo en el oeste, pero su capacidad para frenar el avance ultraderechista depende de cómo gestione estas alianzas en el este.




