La ultraderecha alemana sube 20 puntos en el estado que gobierna el SPD y La Izquierda duplica su apoyo en la capital, con una participación muy superior a 2023
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha vuelto a ser el partido más votado en las elecciones del estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, con un 37% de apoyo. En la ciudad-estado de Berlín, La Izquierda ha sido la fuerza más votada, con un 24,5% de respaldo. Son los datos de la encuesta publicada por la televisión pública alemana ARD, difundida por Europa Press.
En Berlín, La Izquierda duplica su apoyo respecto a los comicios de 2023 y supera a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que gobernaba en coalición con el histórico Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). El SPD queda como quinta fuerza, con un 12%. Por detrás de La Izquierda se sitúan AfD (16%), Los Verdes (15%) y la CDU, que pierde 8,2 puntos porcentuales. El SPD se deja 6,4 puntos sobre 2023, Los Verdes pierden 3,4 y AfD gana 6,9. Al borde del 5% mínimo para entrar en el parlamento está la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW, 5%), mientras que el Partido Liberal Demócrata (FDP) se queda en el 2,5%.
La candidata de La Izquierda, Elif Eralp, ha recordado una de sus principales promesas electorales, la vivienda asequible. «Desde hoy vamos a cambiar Berlín juntos», ha subrayado. El resultado de AfD en la capital es el mejor de su historia y coincide con un aumento de la participación, que era del 58,5% a las 16.00 horas, muy por encima del 48,8% de 2023.
El desplome del SPD en su feudo del norte
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, AfD ha ganado 20 puntos hasta el 37%, situándose ligeramente por delante del SPD de la presidenta regional, Manuela Schwesig, que obtiene un 35,5% de los votos, 4,1 puntos menos que en 2021. Muy lejos queda la tercera fuerza, La Izquierda, con un 7,5% de apoyo, 2,4 puntos menos. Los Verdes conseguirían un 5,5%, 0,8 puntos menos, y la CDU también un 5,5%, 7,8 puntos menos. BSW vuelve a estar al límite, con un 5%.
AfD ha celebrado el «sensacional resultado» en Mecklemburgo-Pomerania Occidental en palabras de su colíder Tino Chrupalla, quien considera que tienen «claramente mandato para gobernar» y ha manifestado su disposición a «dialogar con todos los partidos». El SPD no ha reaccionado aún a este pronóstico. De confirmarse, los socialdemócratas no serían primera fuerza en Mecklemburgo-Pomerania Occidental por primera vez en los últimos 28 años. La CDU afronta los que podrían ser sus peores resultados electorales en la región.
Unas elecciones con lectura nacional
Las elecciones regionales de este domingo reciben una atención inusual tras la clara victoria de AfD en los comicios de Sajonia-Anhalt. En Berlín, 2,5 millones de votantes censados eligen al parlamento de la ciudad-estado, mientras que en Mecklemburgo-Pomerania Occidental son 1,3 millones las personas convocadas a las urnas. La votación tendrá además una lectura nacional, con un cuestionado canciller Friedrich Merz de la CDU.
El último sondeo de Infratest para la televisión pública ARD revela que solo un 10% de los alemanes tiene confianza en la situación del país y que el 90% considera negativo el desempeño del Gobierno federal. El sistema electoral alemán combina el voto de lista con el voto directo por circunscripción, y aplica una cláusula del 5% que excluye del reparto de escaños a las formaciones que no la superan. Por eso el 5% de BSW en ambos territorios resulta determinante para su presencia parlamentaria.
La CDU y el SPD, los dos partidos que han sostenido la coalición federal de Merz, firman en estos comicios sus peores registros en los dos territorios. La subida de AfD en Mecklemburgo, de 20 puntos, es la mayor variación registrada en la noche electoral. En Berlín, el avance de La Izquierda hasta el 24,5% convierte a la formación en la referencia de la oposición al Gobierno federal en la capital.
El aumento de AfD a 16% en Berlín, su mejor resultado histórico en la capital, subraya la creciente polarización política y la fragilidad de la coalición federal. Este dato, junto con la participación del 58,5% en la capital, indica que los votantes están cada vez más dispuestos a explorar alternativas fuera del espectro tradicional, lo que podría presionar a los partidos tradicionales a replantear sus estrategias electorales y sus propuestas de gobierno.





