Elecciones históricas: la izquierda radical supera el 25% en la capital y la ultraderecha lidera por primera vez en el noreste, mientras CDU y SPD sufren derrumbes sin precedentes
Elif Eralp y su partido Die Linke han logrado un triunfo histórico en Berlín, donde los sondeos a pie de urna les otorgan entre el 24,5% y el 26% de los votos, más del doble que en 2023. La estrategia de centrar la campaña en el alquiler y la vivienda ha dado sus frutos, colocando al partido poscomunista como primera fuerza en la capital alemana por primera vez. La CDU de Stefan Webers, tradicionalmente dominante, cae hasta el 20%, ocho puntos menos que en las anteriores elecciones, mientras el SPD registra su peor resultado desde la posguerra, con solo el 12%. Los Verdes, aliados históricos de los socialdemócratas, retroceden hasta el 15%, y la formación de extrema derecha AfD oscila entre el 13,5% y el 16%, según los dos institutos consultados.
En Mecklemburgo-Ante pomerania, la AfD ha logrado un avance sin precedentes, situándose entre el 37% y el 38%, más del doble que en 2021. Este resultado la convierte en la primera fuerza política en el noreste de Alemania, superando al SPD de Manuela Schleswig, quien mantiene entre el 35,5% y el 36,5%. La CDU, por su parte, sufre un colapso histórico, cayendo hasta el 5-5,5%, su peor resultado en elecciones regionales desde 1949. Die Linke y los Verdes también retroceden, mientras que el partido BSW (Bündnis Sahra Wagenknecht) se juega su entrada en el parlamento regional por décimas, con proyecciones que van del 4,8% al 5%.
Las consecuencias políticas son inmediatas. En Berlín, Eralp tiene opciones reales de convertirse en la primera alcaldesa de Die Linke en la historia de la ciudad, gracias a una posible coalición con el SPD y los Verdes, que sumarían entre 72 y 76 escaños, mayoría absoluta en el Abgeordnetenhaus. Sin embargo, las negociaciones se antojan complejas: el partido enfrenta acusaciones de antisemitismo en sus filas y deberá negociar con un SPD debilitado y unos Verdes que han perdido apoyo. En Mecklemburgo-Ante pomerania, aunque la AfD lidera, su victoria no está garantizada para formar gobierno, ya que ningún partido ha mostrado disposición a pactar con ella. Schleswig, pese a perder la primera plaza, podría mantenerse en el cargo si logra un acuerdo con los Verdes y el BSW, que necesitarían superar el 5% para entrar en el parlamento.
El contexto histórico de estos resultados es clave. La AfD nunca antes había liderado en unas elecciones regionales, mientras que Die Linke consolida su recuperación tras años de declive. La CDU, tradicionalmente fuerte en el este de Alemania, sufre un derrumbe sin precedentes, reflejando el descontento con las políticas de la coalición gobernante a nivel federal. El SPD, por su parte, enfrenta una crisis de legitimidad que podría afectar su papel en futuras alianzas a nivel nacional.
Las negociaciones para formar gobiernos en ambos Länder podrían prolongarse durante semanas, con implicaciones directas para la estabilidad política de Alemania. Mientras tanto, los mercados y la opinión pública internacional observan con atención estos resultados, que podrían redefinir el mapa político alemán en los próximos años.





