AL MINUTO:
En directoMadrid admitió el uso como vivienda del ático de Chambera
Sáb. Sep 19th, 2026

Die Linke lidera Berlín por primera vez con un 21%

Die Linke lidera Berlín por primera vez con un 21%
Wikimedia Commons (Elif Eralp)
Publicidad

Elecciones municipales con cuatro partidos en un margen de seis puntos, un candidato investigado y un censo que excluye a un 27% de la población por falta de nacionalidad alemana

Berlín vive este domingo 19 de septiembre de 2026 unas elecciones municipales históricas: por primera vez en su historia, el partido Die Linke podría gobernar el Rathaus (ayuntamiento) de la capital alemana, con un 21,3% de intención de voto según la media de los últimos sondeos, frente al 20% de la CDU y el 18% de la AfD. La carrera por la alcaldía se decide en un margen de solo seis puntos entre cuatro fuerzas políticas, en un escenario marcado por la renuncia del candidato conservador Kai Wegner —investigado por ocultar su presencia en un partido de tenis durante un corte de luz masivo—, un censo electoral que excluye a casi un cuarto de los residentes (972.941 personas sin nacionalidad alemana) y un debate centrado en la crisis de vivienda, donde el 32% de los berlineses señala los alquileres como su principal problema.

La capital alemana, con 3.917.196 habitantes —máximo histórico desde la reunificación—, se enfrenta a una paradoja económica: es el segundo land del país en salario mediano (3.982 € a tiempo completo) y productividad por ocupado (90.000 € de PIB), pero también el decimoquinto en tasa de paro (9,1%), con un mercado laboral que, pese a su dinamismo en sectores como la biotecnología o las startups, sigue siendo inaccesible para amplios colectivos. Mientras distritos como Friedrichshain-Kreuzberg o Mitte tienen una edad media de 39,9 años, zonas como Stiglitz-Willendorf superan los 46,7, reflejando una fractura territorial que se agrava con la especulación inmobiliaria: Berlín construye 4,36 viviendas nuevas por cada mil habitantes (el doble que la media alemana), pero el 2% de sus viviendas están vacías, la tasa más baja del país.

El giro electoral se consolidó tras las federales de febrero de 2025, cuando Die Linke —considerada en declive tras la escisión de Sahra Wagenknecht— se convirtió en la fuerza más votada en Berlín con un 19,9%, superando incluso a la CDU (18,3%). Hoy, su candidata Elif Eralp aspira a repetir ese éxito en el plano municipal, capitalizando el descontento con los partidos tradicionales y el voto joven e inquilino. La AfD, por su parte, mantiene un 18% estable, mientras el SPD —antes bastión socialdemócrata— cae al 12%, su peor resultado en más de un siglo.

El escándalo que cambió la campaña llegó el 3 de enero de 2026, cuando el alcalde en funciones Kai Wegner (CDU) ocultó que había jugado al tenis durante un corte de luz masivo que dejó sin electricidad a decenas de miles de hogares en pleno invierno. Tras acumular versiones contradictorias sobre sus llamadas durante la crisis, Wegner renunció a su candidatura el 10 de julio, nueve semanas antes de los comicios. La CDU, que ganó las elecciones de 2023 con un 28,2% —su mejor resultado desde 1999—, vio cómo su apoyo se desplomaba hasta el 20% actual, mientras Die Linke escalaba hasta el primer puesto. El partido de Eralp ha basado su campaña en la promesa de limitar los alquileres y expropiar viviendas vacías, medidas que contrastan con el discurso de austeridad de la CDU y la AfD.

El contexto: de bastión socialdemócrata a pentapartidismo

Berlín ha sido históricamente un feudo socialdemócrata, pero su mapa político ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Tras la reunificación, la ciudad alternó gobiernos democristianos con Eberhard Diepgen (CDU) y ciclos rojos liderados por Klaus Wowereit (SPD), quien gobernó con el PDS (antecesor de Die Linke) y luego con los Verdes. En 2014, Michael Müller (SPD) formó la primera coalición rojo-rojo-verde de Alemania, integrando a Die Linke y los Verdes, un modelo que se mantuvo hasta 2021. Sin embargo, las elecciones de ese año se vieron empañadas por un caos organizativo —colas, papeletas equivocadas y colegios sin material— que obligó a repetirlas en febrero de 2023. En esa repetición, la CDU de Wegner ganó con el 28,2%, mientras el SPD firmaba su peor resultado desde 1946, salvando el segundo puesto por solo 53 votos sobre los Verdes.

El actual alcalde en funciones, Stefan Webers (CDU), asumió la candidatura tras la renuncia de Wegner, pero la CDU arrastra una crisis de credibilidad. Según los sondeos, el 42% de los berlineses considera que el partido no ha gestionado bien la crisis de vivienda, mientras el 38% critica su manejo de la energía tras el corte de luz de enero. Die Linke, en cambio, ha logrado posicionarse como alternativa real, con un discurso que combina medidas sociales —como la expropiación de viviendas vacías— con críticas al capitalismo globalizado, un mensaje que resuena especialmente entre los jóvenes y los inquilinos.

¿Qué se juega cada partido?

Para la CDU, estas elecciones son una cuestión de supervivencia: un mal resultado consolidaría su declive en Berlín, donde ya ha perdido el apoyo de sectores tradicionales como el comercio y la clase media. La AfD, por su parte, busca mantener su base electoral en distritos como Spandau o Charlottenburg-Willendorf, donde su discurso antiinmigración y euroescéptico tiene más calado. Sin embargo, su crecimiento se ha estancado en el 18%, lejos del 25% que obtuvo en las federales de 2021.

Die Linke tiene la oportunidad de convertirse en el primer partido de izquierda radical en gobernar Berlín desde la reunificación, pero su victoria dependerá de si logra movilizar a su electorado —joven, urbano y con baja participación histórica— y de si los Verdes (15,5%) deciden apoyar una coalición con ellos o con la SPD. El SPD, por su parte, enfrenta una crisis identitaria: tras décadas como fuerza dominante, hoy compite por el cuarto puesto, por detrás incluso de la nueva formación BSW (4,3%), heredera del ala izquierda del partido.

El escenario postelectoral es incierto. Si Die Linke gana, necesitará aliados para formar gobierno: los Verdes son su opción más probable, pero las diferencias en políticas como la seguridad o la economía podrían complicar un acuerdo. La CDU, por su parte, podría intentar una coalición con el SPD, aunque este último ha descartado públicamente cualquier pacto con los conservadores. La AfD, excluida de cualquier alianza por su discurso, podría quedar en la oposición, pero su presencia en el parlamento berlinés (el Abgeordnetenhaus) le daría influencia en temas como migración o seguridad.

Más allá de los resultados, estas elecciones reflejan una Berlín fracturada: una ciudad que atrae talento y riqueza, pero que expulsa a quienes no pueden permitirse sus alquileres. El 27% de sus habitantes no pueden votar porque no tienen pasaporte alemán, y el 32% considera la vivienda su mayor problema. Sea quien sea el próximo alcalde, la pregunta que queda en el aire es si Berlín podrá —o querrá— seguir siendo la capital «pobre pero sexy» que definió Wowereit hace dos décadas, o si, por fin, priorizará el bienestar de sus ciudadanos sobre el atractivo para inversores.

Related Post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *