Ulrich Siegmund lidera sondeos con hasta 43% en elecciones regionales, mientras la CDU de Sven Schulze enfrenta un desplome histórico
Ulrich Sigmund, líder de Alternativa para Alemania (AfD), podría convertirse este domingo en el primer dirigente de un partido identitario en encabezar un gobierno regional en Alemania desde 1945, tras liderar los sondeos preelectorales en Alta Sajonia con entre el 40% y el 43% de los votos. Las urnas se abrirán a las 8:00 hora local y cerrarán a las 18:00, con proyecciones que sitúan al partido en camino de superar por primera vez el umbral del poder ejecutivo en un estado federado.
Según el instituto Forschungsgruppe Wahlen, la AfD alcanzaría el 41% en estas elecciones, casi duplicando su resultado del 2021 (20,8%), mientras que la Unión Demócrata Cristiana (CDU), actual partido gobernante con Sven Schultze como ministro-presidente, caería al 23%, su peor dato histórico en la región. La Izquierda (Linke) rondaría el 11,5%, el Partido Socialdemócrata (SPD) el 8,5% y Los Verdes el 6%. El Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) y el Partido Democrático Libre (FDP) se mantendrían por debajo del umbral del 5%, clave para determinar si la AfD logra mayoría absoluta (42 de 83 escaños).
La victoria de la AfD, que rechaza su clasificación como «extremista de derecha» por parte de la Oficina de Protección de la Constitución de Sajonia-Anhalt, complicaría la formación de gobierno. Una coalición de CDU, SPD, Verdes y posiblemente Linke sería aritmética y políticamente frágil, mientras que Sigmund, de 35 años y exmiembro de la CDU, se presenta como alternativa radical frente al estancamiento económico y la migración.
Estas elecciones son el primer termómetro del auge de la AfD en Alemania, precediendo a otros comicios regionales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín en septiembre. Una victoria clara en Alta Sajonia marcaría un punto de inflexión en la democracia alemana de posguerra.
El contexto: migración, economía y rechazo a los partidos tradicionales
Alta Sajonia, con cerca de 1,7 millones de electores, ha sido históricamente un bastión de la AfD. El descontento por la migración, el estancamiento económico y la fatiga con los partidos tradicionales dominan el debate. Según encuestas recientes, el 68% de los votantes considera que la migración es el principal problema del país, mientras que el 55% critica la gestión económica del gobierno federal.
La AfD, fundada en 2013, ha crecido exponencialmente en los últimos años, capitalizando el malestar social. Su discurso, centrado en la soberanía nacional, la oposición a la inmigración y el euroescepticismo, ha resonado especialmente en las regiones orientales de Alemania, donde el descontento con la reunificación y las políticas de Berlín es más acentuado.
Ulrich Sigmund, candidato a ministro-presidente, es un perfil joven dentro del partido. Tras abandonar la CDU en 2017, se convirtió en uno de los rostros más visibles de la AfD, destacando por su retórica dura contra la inmigración y su crítica a las políticas de la Unión Europea. Su perfil contrasta con el de otros líderes del partido, más cercanos a posturas populistas tradicionales.
Implicaciones: ¿un modelo para el resto de Alemania?
Una victoria de la AfD en Alta Sajonia tendría repercusiones inmediatas en la política alemana. Si el partido logra formar gobierno, sería la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un partido de extrema derecha asume el poder ejecutivo en un estado federado. Esto abriría un debate nacional sobre el futuro de la democracia alemana y el papel de los partidos identitarios en el sistema político.
Para la CDU, el resultado sería un golpe histórico. El partido, tradicionalmente dominante en las regiones orientales, vería cómo su hegemonía se resquebraja ante el avance de la AfD. Sven Schultze, actual ministro-presidente, ha intentado contener el daño con medidas populistas, como la promesa de reducir la burocracia y mejorar la seguridad, pero los sondeos reflejan un rechazo creciente a su gestión.
El gobierno federal, liderado por Olaf Scholz (SPD), también se vería afectado. Una victoria de la AfD en Alta Sajonia reforzaría las críticas a su política migratoria y económica, ya bajo presión por el aumento de la inflación y la crisis energética. Scholz ha intentado mantener un discurso de unidad nacional, pero el avance de la extrema derecha complica su estrategia.
En el plano internacional, el resultado tendría implicaciones para la Unión Europea. Alemania, como mayor economía del bloque, es clave para las políticas migratorias y de seguridad. Un gobierno regional liderado por la AfD podría generar tensiones con Bruselas, especialmente en temas como la acogida de refugiados y la cooperación con países como Turquía o Marruecos.
Las elecciones de Alta Sajonia son solo el comienzo. Los comicios en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín en las próximas semanas serán decisivos para medir el verdadero alcance del auge de la AfD. Si el partido logra repetir sus resultados en estas regiones, podría consolidarse como la principal fuerza de oposición en el parlamento federal, con capacidad para bloquear iniciativas del gobierno.
Mientras tanto, los primeros sondeos a pie de urna este domingo serán clave para confirmar si la AfD cruza el umbral del poder ejecutivo. Si lo logra, Alemania enfrentará un nuevo escenario político, con implicaciones que trascenderán sus fronteras.







