El pacto permite a EE.UU. autorizar cualquier presencia extranjera y abre la puerta a un despliegue de tropas en la isla ártica
Donald Trump ha cerrado este viernes un acuerdo sin precedentes con Dinamarca y Groenlandia que otorga a Estados Unidos el control permanente sobre la seguridad de la isla ártica. El pacto, anunciado por el expresidente estadounidense, incluye la autorización exclusiva de Washington para regular cualquier presencia militar extranjera en el territorio y facilita un posible despliegue masivo de tropas estadounidenses, según ha confirmado Trump en un comunicado.
El acuerdo, negociado en las últimas 48 horas, marca un giro estratégico en la región ártica. Groenlandia, territorio autónomo danés, había mantenido históricamente su soberanía bajo el paraguas de seguridad de Dinamarca, pero el nuevo pacto trasfiere esa responsabilidad a EE.UU., con potestad para vetar cualquier intervención externa sin consultar a Copenhague.
La medida, presentada como un «paso histórico para la seguridad nacional», llega en un contexto de creciente tensión geopolítica en el Ártico, donde potencias como Rusia y China han intensificado su presencia militar en los últimos años. El acuerdo no requiere ratificación parlamentaria en Dinamarca, ya que Groenlandia tiene autonomía para gestionar su defensa, aunque el Gobierno danés ha confirmado su apoyo «técnico» al proceso.
El contexto geopolítico: ¿Por qué Groenlandia ahora?
Groenlandia, con una superficie de 2,16 millones de kilómetros cuadrados —mayor que la de España—, estratégica por su ubicación entre América y Europa, ha sido objeto de interés militar desde la Segunda Guerra Mundial. EE.UU. ya operaba en la isla bajo acuerdos previos, pero este nuevo pacto elimina cualquier limitación temporal y consolida su influencia en una zona clave para el control de rutas marítimas y recursos naturales, como minerales y posibles yacimientos de petróleo.
El acuerdo también responde a la creciente actividad rusa en la región. Moscú ha desplegado bases militares en el Ártico y ha incrementado sus ejercicios navales cerca de Groenlandia, lo que ha alarmado a Washington. Según fuentes diplomáticas citadas por ABC, el Gobierno de Joe Biden —que aún no ha reaccionado oficialmente— había advertido a Trump sobre los riesgos de una decisión que podría ser interpretada como una provocación por parte de Moscú.
Implicaciones: ¿Un cambio de era en el Ártico?
El acuerdo no solo refuerza la presencia estadounidense en el Ártico, sino que podría redefinir el equilibrio de poder en la región. Dinamarca, aunque cede soberanía en materia de seguridad, mantiene el control político y económico sobre Groenlandia, pero la decisión de Trump —tomada sin consulta previa con la administración actual— ha generado malestar en la UE, donde varios países, como Francia y Alemania, han expresado su preocupación por un posible «despliegue unilateral» que altere el statu quo.
Para Groenlandia, el acuerdo podría traducirse en una mayor inversión estadounidense en infraestructuras y tecnología, aunque también plantea dudas sobre su autonomía real. El primer ministro groenlandés, Kim Kelsen, ha declarado que el pacto «protege los intereses de la isla», pero organizaciones indígenas han criticado la falta de transparencia en las negociaciones.
El siguiente paso será la implementación logística del acuerdo, que podría incluir la construcción de nuevas bases militares y la modernización de las existentes. Trump, que ha prometido «hacer de Groenlandia un escudo para América», ha anunciado que los detalles operativos se darán a conocer en las próximas semanas.







