El presidente de EE.UU. extiende su guerra contra los medios con un veto institucional que afecta a tres de los principales referentes informativos del país
Donald Trump ha anunciado este viernes un veto presidencial en la Casa Blanca contra tres de los principales medios de comunicación estadounidenses: las cadenas de noticias CNN y MSNBC, junto al medio digital Politico. La medida, confirmada por fuentes de la administración, prohíbe a los empleados de estas tres organizaciones acceder a eventos oficiales, entrevistas con autoridades y cualquier tipo de información privilegiada gestionada desde el Ejecutivo federal.
Se trata de la primera vez que un presidente de EE.UU. aplica un veto institucional de este alcance a medios de comunicación, una estrategia que Trump ya había adelantado durante su campaña electoral en 2024. La decisión, anunciada sin explicaciones detalladas, llega en un contexto de creciente tensión entre la administración republicana y los medios críticos con su gestión, especialmente en temas como la inmigración, la justicia y las políticas económicas.
La medida afecta directamente a más de 1.200 periodistas y empleados de las tres organizaciones, según cálculos basados en sus plantillas actuales. CNN, con sede en Atlanta, es uno de los principales competidores de Fox News en el panorama informativo estadounidense, mientras que MSNBC, propiedad de NBCUniversal, y Politico, especializado en política, han sido históricamente críticos con la administración Trump.
El precedente de vetos selectivos a medios
Trump no es el primer presidente en restringir el acceso de ciertos medios a información oficial. Durante la administración de Barack Obama, el gobierno limitó el acceso de periodistas de Fox News a eventos relacionados con la política exterior, aunque nunca mediante un veto institucional como el actual. Sin embargo, la escala y el carácter sistemático de la medida de Trump —que incluye a tres organizaciones de referencia— marca un punto de inflexión en la relación entre el poder ejecutivo y la prensa en EE.UU.
La decisión también revierte una tendencia iniciada en 2021, cuando el presidente Joe Biden eliminó restricciones similares impuestas durante la era Trump, argumentando que limitaban la transparencia democrática. Biden incluso firmó un decreto que obligaba a su administración a garantizar el acceso equitativo a todos los medios acreditados.
Reacciones inmediatas: desde la condena unánime hasta el apoyo en sectores conservadores
La medida ha generado una condena casi unánime en el sector periodístico y en la oposición política. La Asociación de Prensa de Washington (WPJA, por sus siglas en inglés) calificó el veto de «un ataque sin precedentes a la libertad de prensa» y anunció que presentará una demanda colectiva contra la administración. Por su parte, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, describió la medida como «un golpe directo a la democracia» y anunció que su partido impulsará una ley para revocar el veto.
En el ámbito internacional, organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) han expresado su preocupación. El CPJ advirtió en un comunicado que «esta medida sienta un peligroso precedente para otros gobiernos que busquen silenciar a la prensa crítica». Sin embargo, sectores cercanos al Partido Republicano y algunos medios afines a Trump, como Breitbart o Newsmax, han defendido la decisión como una respuesta necesaria contra lo que consideran «sesgos ideológicos» en la cobertura de CNN, MSNBC y Politico.
La medida también tiene implicaciones prácticas inmediatas. Periodistas de estas cadenas ya han informado de que se les ha denegado el acceso a ruedas de prensa y eventos oficiales en los últimos días. Por ejemplo, un equipo de Politico fue excluido de una reunión en el Departamento de Estado sobre migración, mientras que CNN denunció que sus credenciales para cubrir la visita del primer ministro israelí a Washington fueron revocadas en las últimas 48 horas.
¿Qué sigue ahora? El camino legal y político
El veto presidencial puede ser impugnado ante los tribunales federales. Los abogados de los medios afectados ya han iniciado consultas con la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, que en el pasado ha fallado a favor de la transparencia en casos similares. Sin embargo, el proceso podría alargarse meses, especialmente si la administración Trump apela las decisiones judiciales.
En el Congreso, los demócratas tienen mayoría en ambas cámaras, lo que les daría margen para aprobar leyes que anulen el veto. Sin embargo, Trump podría vetar a su vez cualquier iniciativa legislativa que intente revocar su decisión, lo que obligaría a los congresistas a buscar alternativas, como enmiendas presupuestarias o resoluciones conjuntas. La última vez que un presidente usó su veto de esta manera fue en 2017, cuando Trump bloqueó una ley que buscaba financiar el ACA (Obamacare), pero en ese caso el Congreso no logró superar el veto.
Mientras tanto, los medios afectados ya están explorando estrategias alternativas. CNN y MSNBC han anunciado que reforzarán su cobertura desde fuera de la Casa Blanca, utilizando fuentes anónimas y material de archivo para mantener su presencia en temas clave. Politico, por su parte, ha abierto una campaña de financiación colectiva para cubrir los costes legales y operativos derivados del veto.
La medida también podría tener repercusiones en las elecciones de 2028. Trump, que busca la reelección, ya ha utilizado su retórica contra los medios como herramienta de movilización para su base electoral. Sin embargo, el veto institucional podría alienar a votantes moderados y independientes, especialmente en estados clave como Pensilvania, Michigan y Arizona, donde la prensa tradicional tiene un peso significativo en la formación de la opinión pública.







