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Sáb. Sep 12th, 2026

Trump pagó 135.000 dólares en regalos a tres asesoras de la Casa Blanca

Trump pagó 135.000 dólares en regalos a tres asesoras de la Casa Blanca
Gotfryd, Bernard, photographer (Public domain, Wikimedia Commons)
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Natalie Harp, Margo Martin y Chamberlain Harris declararon 45.000 dólares cada una, casi un tercio de su salario anual, según los documentos financieros divulgados la semana pasada

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregó regalos en efectivo por un total de 135.000 dólares a tres de sus colaboradoras más cercanas en la Casa Blanca, según las declaraciones financieras de las funcionarias publicadas por la Administración la semana pasada. Las tres beneficiarias son Natalie Harp, Margo Martin y Chamberlain Harris, que declararon haber recibido 45.000 dólares cada una bajo el concepto de «regalo en efectivo por las fiestas», según las investigaciones de medios como el Washington Post y Politico.

Las cantidades equivalen aproximadamente al 30% de los 150.000 dólares que cada una percibe anualmente por sus puestos en la Casa Blanca, de acuerdo con los documentos divulgados por los medios locales. Las declaraciones financieras identifican a Trump como la fuente de los pagos, un detalle que ha llevado a expertos en ética a cuestionar la legalidad de las transferencias.

La ley federal establece prohibiciones claras a los pagos complementarios al salario de empleados públicos, lo que sitúa los regalos en una zona jurídica discutida. Los expertos consultados por el Washington Post señalaron que no recuerdan otros casos públicos en los que un presidente estadounidense haya entregado cantidades similares de dinero en efectivo a empleados de la Casa Blanca.

Quiénes son las tres asesoras y qué hace cada una

Harp, de 35 años, es la más conocida de las tres. Se convirtió en protagonista de una polémica viral después de que el senador demócrata Jon Ossoff hiciera un comentario sobre la estrecha relación entre ambos, lo que desató críticas de aliados del presidente y una amplia discusión en redes y medios. Martin, de 31 años, es asesora de comunicaciones y suele acompañar a Trump para grabar contenido para sus redes sociales. Harris, de 26 años, es asistente ejecutiva del mandatario. Las tres tienen acceso habitual al presidente, según el texto.

El otro pago: 20.000 dólares a Walt Nauta

Trump también entregó 20.000 dólares a Walt Nauta, director de operaciones del Despacho Oval, según su declaración financiera recogida por el Washington Post. Nauta percibe un salario anual de 175.000 dólares y fue asistente personal de Trump durante su primer mandato. Es uno de los colaboradores que acompañaron al presidente durante un reciente desplazamiento en Turquía relacionado con una posible amenaza de asesinato.

El conjunto de pagos suma 155.000 dólares entre las tres asesoras y el director de operaciones, una cifra que trasciende el ámbito de los obsequios protocolarios habituales en la Casa Blanca. La cuantía de cada transferencia individual, muy por encima de lo que se registra como regalo convencional, es lo que ha activado las alertas de los especialistas en ética gubernamental.

El precedente que no existe

Los expertos citados por el Washington Post subrayan que no encuentran precedentes públicos de un presidente estadounidense entregando sumas de dinero en efectivo de este tamaño a su propio personal. La ausencia de un caso comparable complica la evaluación jurídica: sin una referencia previa, la discusión se centra en si los pagos encajan en las excepciones permitidas por la normativa federal o si constituyen una vulneración directa de las prohibiciones sobre complementos salariales.

La publicación de las declaraciones financieras es un trámite periódico de la Administración estadounidense que obliga a los funcionarios a detallar sus ingresos, regalos y posibles conflictos de interés. En este caso, el documento no solo revela el origen de los fondos, sino que identifica nominalmente al presidente como pagador, lo que convierte la información en un registro oficial y citable.

Por qué estos pagos importan más allá del caso

El episodio coloca el foco sobre los mecanismos de control ético en la Casa Blanca. Si los pagos se consideran legales, el caso podría sentar un precedente sobre los límites difusos entre la generosidad personal del presidente y la compensación encubierta a empleados públicos. Si se consideran ilegales, abriría la puerta a investigaciones sobre cómo se declararon y quién autorizó las transferencias.

Además, el contexto político amplifica el impacto. La polémica viral en torno a Harp y el comentario del senador Ossoff ya habían puesto a la asesora en el centro de la atención mediática. Ahora, la revelación de que recibió 45.000 dólares de Trump añade una capa de escrutinio sobre la relación entre el presidente y su círculo más íntimo, en un momento en que los aliados del mandatario y sus críticos libran una batalla constante por el relato en redes y medios.

El hecho de que los pagos se hayan conocido a través de declaraciones financieras oficiales, y no de filtraciones anónimas, refuerza su carácter verificable. Los documentos están publicados y cualquier analista puede consultarlos, lo que sitúa la discusión en el terreno de la interpretación legal y no en el de la rumorología. Esa es, precisamente, la razón por la que los expertos en ética han sido llamados a pronunciarse: la información es pública, pero su calificación jurídica sigue abierta.

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