Actualización (16 de agosto a las 17:32):
Bélgica activa protocolos de emergencia en las Altas Fagnes, cerca de la frontera con Alemania, mientras Francia y España superan récords de superficie arrasada
Más de 260.000 hectáreas se han quemado en España durante 2026, casi en su totalidad en los meses de verano, según datos recopilados por las autoridades forestales. Los incendios activos en municipios como Burgohondo, La Mierla, Villa del Prado, Las Peñas de Riglos, Niebla y Fermoselle mantienen en alerta a los equipos de extinción, en un año marcado por una sequía persistente que agrava la propagación de las llamas.
La crisis trasciende las fronteras españolas. En Francia, los incendios estivales devastaron zonas emblemáticas como las Landas, la Gironda y las Ardenas, mientras que en Bélgica las autoridades han difundido imágenes aéreas del fuego que afecta a las Altas Fagnes, una reserva natural en la provincia de Lieja, a pocos kilómetros de Alemania. El vídeo, grabado desde el aire, muestra el perímetro del incendio y la línea divisoria entre las áreas quemadas y las aún intactas, evidenciando la magnitud del desastre.
La sequía que azota Europa desde principios de año ha intensificado la virulencia de los incendios, reduciendo la humedad del suelo y facilitando la expansión de las llamas. En España, la superficie quemada en 2026 supera ya la media de la última década, según registros del Ministerio para la Transición Ecológica. Municipios como Fermoselle, en Zamora, han registrado algunos de los focos más persistentes, obligando a evacuaciones temporales de residentes y ganado.
Las reservas naturales europeas, clave para la biodiversidad, se han convertido en puntos críticos. En las Altas Fagnes belgas, el incendio amenaza ecosistemas protegidos, mientras que en España, zonas como las Landas galas o los montes de Niebla (Huelva) han sufrido pérdidas irreparables en su flora y fauna. La coordinación entre países para compartir recursos de extinción, como aviones cisterna y brigadas especializadas, se ha intensificado en las últimas semanas, aunque las condiciones meteorológicas adversas limitan su eficacia.
El Gobierno español ha activado el Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Incendios Forestales, que incluye la movilización de unidades de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la colaboración con comunidades autónomas. Sin embargo, la falta de lluvias y las altas temperaturas previstas para las próximas semanas mantienen el riesgo extremo en gran parte del territorio, especialmente en zonas de interior como Castilla y León y Aragón.
Fuente: El Debate
La finca de 1.200 hectáreas, propiedad histórica de Felipe II, evitó la propagación del fuego en Burgohondo con cortafuegos y desbroces, un modelo excepcional en Castilla y León
La finca El Quejigal, de 1.200 hectáreas en Cebreros (Ávila) y antigua propiedad de Felipe II, contuvo el incendio de Burgohondo en julio de 2026 gracias a dos décadas de gestión agroforestal privada. La disposición en mosaico de la vegetación y los cortafuegos organizados impidieron la expansión del fuego y facilitaron el trabajo de los bomberos, según fuentes de la Junta de Castilla y León.
El caso contrasta con la situación general en la comunidad, donde el 50% de la superficie forestal —unas 2,5 millones de hectáreas— está en manos de más de 700.000 pequeños propietarios. La mayoría desconoce la ubicación de sus terrenos o los abandona por falta de rentabilidad, lo que genera masas boscosas continuas y altamente inflamables. Rubén Díaz, ingeniero de Montes de la Junta, señala que la gran continuidad de zonas arboladas facilita la expansión del fuego y propone fomentar entornos adehesados con aprovechamiento económico.
La legislación autonómica agrava el problema al excluir lo forestal de la definición de «agrario», a diferencia de la normativa estatal. Esto bloquea procesos de concentración parcelaria forestal, una herramienta clave para ordenar el territorio. Jesús Pestaña, presidente de la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (FALCALE), critica que la concentración parcelaria agrícola tuvo impacto positivo, pero no hay voluntad de impulsar la forestal. En 2023, el PSOE presentó una propuesta para equiparar ambas categorías, pero decayó al finalizar la legislatura.
Ante la imposibilidad de unificar terrenos, FALCALE promueve agrupaciones de propietarios. La iniciativa Forgarero, en la comarca de Sanabria, agrupa a 300 de los 5.000 dueños forestales de la zona y prevé un plan de gestión conjunto para 2027, con aprovechamiento maderero y micológico. Sin embargo, proyectos como este son excepcionales: solo existen dos en toda la comunidad.
El cambio climático ha intensificado el riesgo, al acelerar la sequedad de la vegetación. Díaz advierte que el abandono del medio rural y la reducción de prácticas como la ganadería han agravado la situación. Mientras, El Quejigal —que abrirá como hotel de lujo en 2027— demuestra que la inversión privada en gestión forestal puede ser efectiva, aunque inalcanzable para la mayoría de propietarios.
Fuente: El Confidencial
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