El informe de la Federación de Salvamento registra 389 muertes hasta el 10 de septiembre, 21 más que en todo 2025, con 264 solo en los meses de verano
España ha cerrado el verano de 2026 con 389 fallecidos por ahogamiento hasta el 10 de septiembre, la cifra más alta desde que la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo elabora su Informe Nacional de Ahogados (INA) en 2015. El dato supera en 21 a los 368 contabilizados en el mismo periodo de 2025 y en 28 a los 361 de 2024. Dos años antes, en 2022, el recuento se mantenía por debajo de los 300.
El verano concentra el repunte: entre junio y agosto se han registrado 264 muertes, la cifra más alta desde 2015 y 20 más que el año pasado. Las alarmas saltaron en junio, con 92 fallecidos, el mayor número para ese mes desde que hay registros y 19 más que en 2025. En julio se repitieron los 92, y en agosto la cifra bajó a 80, pero menos de lo habitual: en 2025 habían sido 65.
El perfil de las víctimas: hombres, mayores y bañistas en playas
La estadística mantiene un patrón de género muy marcado: 299 hombres frente a 90 mujeres en lo que va de año. Agosto lo refleja con claridad, con 58 víctimas femeninas de un total de 80. Sin embargo, el informe aprecia un aumento sostenido de muertes entre mujeres: en 2022 se registraron 78, en los tres años siguientes la cifra superó las 80 y los 90 actuales ya superan todo 2025 a falta de tres meses para cerrar el ejercicio.
La edad es otro factor determinante. El grupo más afectado es el de 65 a 74 años, con 68 fallecidos, seguido de cerca por los mayores de 75, con 66. Entre los menores se han contabilizado 34 muertes, con especial incidencia en niños de 0 a 3 años (once) y adolescentes de 11 a 17 (trece). El informe señala que algunos ahogamientos van precedidos de accidentes cardiovasculares que se producen cuando la víctima ya está en el agua, lo que dificulta la intervención de los socorristas.
Por procedencia, la mayoría de los fallecidos son españoles (243), seguidos de europeos (57). Ambos grupos suman el 78% del total. Completan el registro 57 personas de origen desconocido, 17 americanos, 11 africanos y tres asiáticos.
El entorno más letal sigue siendo la playa: 168 de los 389 episodios ocurrieron en arenales, el 43%. Le siguen los ríos, con 71, y las piscinas, con 57. Estos tres espacios concentran 263 muertes, el 67% del total. En el resto de entornos no se superan las 20 muertes y en parques acuáticos, acantilados y acequias solo se ha producido un fallecimiento en lo que va de 2026.
El horario también influye. A partir de las 14 horas aumentan las posibilidades de fallecimiento y durante el verano la franja de riesgo se amplía hasta las 20 horas, con un acumulado cercano a las 50 muertes en ese intervalo. El informe atribuye este patrón al cambio brusco de temperatura que se produce al mediodía.
Andalucía lidera un ranking que Ceuta y Aragón cierran con un solo caso
Las comunidades costeras encabezan el recuento. Andalucía registra 61 ahogados, seguida de Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia y Canarias, todas por encima de los 40. En el extremo opuesto, Aragón y Ceuta suman un solo fallecimiento cada una. El informe no recoge, sin embargo, las muertes de los pasados 30 y 31 de julio en aguas de la ciudad autónoma, donde se contabilizaron más de 140 fallecidos y 83 cuerpos recuperados en toda España.
La portavoz de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, María Álvarez, señala que las imprudencias de los bañistas son un origen muy común de los ahogamientos: «Muchas veces se meten en lugares en los que no deberían estar».
Un problema que se repite cada verano
El informe se publica anualmente desde 2015 y se ha convertido en la referencia para medir la evolución de los ahogamientos en España. La serie muestra una tendencia creciente en la última década, con un repunte especialmente acusado en los meses de verano, cuando coinciden el aumento de la afluencia a playas, ríos y piscinas con las vacaciones. La Federación insiste en la necesidad de extremar la precaución, sobre todo con los menores y las personas mayores, los dos grupos más vulnerables según los datos.
El INA se elabora con los datos que la Federación recopila de forma continua a lo largo del año, lo que permite comparar periodos equivalentes y detectar variaciones mes a mes. Esa metodología explica que el organismo pueda anticipar ya en junio una tendencia que luego se confirma al cierre del verano, como ha ocurrido en 2026, y que sus cifras se hayan convertido en la referencia habitual para medios, administraciones y servicios de emergencias a la hora de dimensionar el problema.
El organismo insiste además en que la prevención no depende solo del comportamiento individual: la vigilancia y la señalización en los espacios de baño, así como la formación en primeros auxilios, son factores que condicionan el desenlace de muchas emergencias. En ese sentido, la Federación reclama que los datos del INA se utilicen para reforzar la planificación de los dispositivos de socorrismo en las zonas y franjas horarias donde se concentra el mayor número de incidentes.







