India logra consenso por unanimidad, pero la guerra en Oriente Próximo ya altera rutas petroleras y comerciales clave
Los países del bloque BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— han aprobado este sábado por unanimidad la **Declaración de Nueva Delhi**, un texto que evita mencionar directamente a las potencias enfrentadas en Oriente Próximo y se centra en llamamientos abstractos como la «máxima contención» y el rechazo a «actos unilaterales de guerra». La cumbre, presidida por el primer ministro indio **Narendra Modi**, logró así superar el bloqueo diplomático de mayo, cuando los ministros de Exteriores no lograron emitir un comunicado conjunto por las divisiones entre Irán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
El acuerdo refleja el **equilibrismo de India**, que actúa como potencia intermedia con vínculos estratégicos con Washington, Moscú, Teherán y los países del Golfo. Modi recibió este sábado al príncipe heredero de Abu Davi, **Khaled bin Mohamed bin Zaid Al Nahyan**, y el viernes mantuvo reuniones con el presidente iraní **Masoud Pezeshkian**, donde defendió la resolución diplomática del conflicto. Sin embargo, la realidad en la región contrasta con el consenso: **Estados Unidos e Irán reanudaron ataques recíprocos** este mismo mes, los hutíes —aliados de Teherán— avanzan en Yemen y el mar Rojo, y Arabia Saudí cerró su oleoducto Este-Oeste tras ataques con drones desde Irak, según confirmó su Ministerio de Exteriores.
El texto aprobado omite referencias directas a las partes en conflicto, pero incluye advertencias como la de **Xi Jinping**, quien instó a los BRICS a asumir un papel en la búsqueda de una salida al conflicto. China, junto a Rusia, ha elevado el tono diplomático, criticando que la guerra no responde a «intereses comunes» de la comunidad internacional. Mientras, Irán insistió en que Oriente Próximo no necesita un «gendarme» estadounidense y abogó por que la seguridad regional dependa de los países de la zona.
El desafío para Modi va más allá del comunicado: **mantener unido el bloque** mientras la guerra altera rutas clave como el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, dos puntos críticos para el comercio global. India, que depende de esas vías para su suministro energético, ya sufre los efectos de la crisis: el crudo que evita Ormuz por tierra se topa ahora con los ataques en el mar Rojo, desestabilizando dos corredores esenciales para su economía.







