El veto europeo a productos animales brasileños por antimicrobianos afecta a 2.026 millones en exportaciones de 2025
El Gobierno de Brasil manifestó este miércoles su «profunda preocupación» por la decisión de la Unión Europea de suspender, a partir del jueves 3 de septiembre, las compras de carne bovina, pollo, pescado, huevos y miel procedentes del país suramericano.
En un comunicado conjunto de los ministerios de Relaciones Exteriores y Agricultura, el Ejecutivo brasileño lamentó la entrada en vigor de la suspensión, justificada por la supuesta incapacidad de Brasil para demostrar el cumplimiento de las normas europeas sobre el uso de antimicrobianos en toda la cadena productiva de estos alimentos.
La medida afecta a un volumen de exportaciones que en 2025 alcanzó los 2.026 millones de dólares, según datos oficiales. De esta cifra, 1.064 millones de dólares correspondieron a carne bovina y 781,4 millones a carne de aves, los dos sectores más golpeados por el veto.
Brasil, el mayor productor y exportador mundial tanto de carne bovina como de pollo, advirtió de que no descarta adoptar represalias si las negociaciones con la UE no avanzan hacia una «solución satisfactoria». El comunicado subraya que el país ya ha presentado garantías de que cumple con las exigencias fitosanitarias europeas y que mantiene conversaciones para reabrir el mercado y normalizar los flujos comerciales.
«En caso de que las negociaciones no conduzcan inmediatamente a una solución satisfactoria, el Gobierno brasileño se reserva el derecho de recurrir a los instrumentos previstos para garantizar las condiciones equilibradas de comercio, incluyendo las medidas de reciprocidad previstas en la legislación», señala el texto oficial.
El acuerdo UE-Mercosur y la OMC como vías de solución
El Gobierno brasileño también dejó entrever que podría activar los mecanismos de solución de controversias establecidos en el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, firmado este año y ya en vigor. Este tratado incluye cláusulas específicas para resolver disputas comerciales entre las partes.
Además, Brasil no descarta recurrir a los procedimientos previstos por la Organización Mundial del Comercio (OMC) para impugnar la decisión europea. Según el comunicado, la exclusión de sus productos del mercado europeo «anula una parte importante de los beneficios obtenidos por Brasil en las negociaciones, frustra expectativas de derecho y puede, en caso de que no sea rápidamente revertida, modificar el equilibrio de concesiones que permitió la conclusión exitosa del acuerdo UE-Mercosur».
El Ministerio de Agricultura recordó que los productos afectados ya contaban con cuotas y restricciones arancelarias en el marco de este acuerdo, lo que refuerza la argumentación de que la suspensión europea perjudica los intereses comerciales brasileños.
Brasil defiende su sistema de control agropecuario
El Gobierno brasileño reafirmó en su nota la «solidez del sistema brasileño de defensa agropecuario» y su compromiso con la seguridad, la calidad y la sostenibilidad de los productos de origen animal, tanto para el mercado interno como para los más de 150 países a los que exporta.
El comunicado destaca que Brasil es uno de los principales abastecedores de proteína animal del mercado europeo, lo que, según su argumentación, demuestra la conformidad de sus exportaciones con los estándares comunitarios. Por este motivo, el Ejecutivo brasileño expresó su «firme expectativa» de que el diálogo técnico en curso permita alcanzar una solución «rápida, objetiva, transparente y fundamentada en criterios científicos».
En concreto, sobre las normas para el uso de antimicrobianos, Brasil asegura haber implementado ya las medidas necesarias para cumplir con las exigencias de la UE. Además, ha entregado a las autoridades europeas la documentación e información pertinente y ha aceptado una auditoría europea en sus cadenas de producción de carne de aves y miel, un requisito que, según el comunicado, la UE no exige a otros socios comerciales.
Esta auditoría está prevista que concluya el 4 de septiembre, un día después de la entrada en vigor de la suspensión.
El impacto económico y las tensiones comerciales
La suspensión de las importaciones europeas de productos animales brasileños tiene un impacto económico directo. En 2025, las exportaciones de estos sectores a la UE representaron una parte significativa de los ingresos por ventas al exterior de Brasil, un país que depende en gran medida de sus exportaciones agropecuarias.
La decisión europea se enmarca en un contexto de creciente escrutinio sobre los estándares sanitarios y de seguridad alimentaria en los productos importados. La UE ha endurecido en los últimos años sus controles sobre el uso de antimicrobianos en la producción animal, una medida que busca garantizar la salud pública y evitar el desarrollo de resistencias bacterianas.
Para Brasil, la suspensión no solo afecta a sus ingresos por exportaciones, sino que también pone en riesgo su reputación como proveedor confiable de alimentos en el mercado global. El país ha invertido en los últimos años en modernizar su sistema de control sanitario para cumplir con los estándares internacionales, un esfuerzo que ahora ve cuestionado por la UE.
La amenaza de represalias por parte de Brasil refleja la tensión en las relaciones comerciales entre el país suramericano y la UE, especialmente en un momento en el que el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur está en su fase inicial de aplicación. Este tratado, que busca profundizar la integración económica entre ambas regiones, podría verse afectado si las disputas comerciales no se resuelven de manera ágil.
El Gobierno brasileño ha dejado claro que no aceptará una situación que considere desequilibrada en el comercio internacional. Su disposición a recurrir a mecanismos legales y de reciprocidad demuestra la seriedad con la que aborda este conflicto, que podría tener repercusiones más allá del ámbito comercial, afectando también a las relaciones diplomáticas.
Fuente: Agencia EFE







