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Sáb. Sep 12th, 2026

Ucrania plantea negociaciones trilateral con EE.UU. y Rusia en octubre para el Mar Negro

Ucrania plantea negociaciones trilateral con EE.UU. y Rusia en octubre para el Mar Negro
Wikimedia Commons (Kyrylo Budanov)
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Budanov cita como ejes clave el tráfico marítimo y la reducción de ataques a civiles, tras reuniones con embajadores de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido

Cirilo Budanov, jefe de la Oficina Presidencial ucraniana, ha avanzado este jueves que Ucrania explorará un formato de negociaciones trilateral con Estados Unidos y Rusia a principios de octubre. El anuncio, realizado durante un acto público en Kiev, incluye como temas centrales el tráfico marítimo en el mar Negro, la reducción de ataques aéreos contra objetivos civiles e infraestructura crítica, según recoge la agencia Ukrinform.

Budanov, quien se reunió previamente con embajadores de Alemania (Günther Sautter), Francia (Emmanuel Bonn), Italia (Fabrizio Saggio) y Reino Unido (Jonathan Powell), subrayó que «Rusia está al tanto de estas propuestas» y que «todos los participantes han compartido opiniones sobre estos temas». El funcionario ucraniano urgió a «no perder tiempo» y abogó por construir una «nueva arquitectura de seguridad para Europa», con Ucrania como «parte integral», incluyendo sus Fuerzas Armadas.

El anuncio llega en un contexto de escalada en el conflicto, con Moscú manteniendo su bloqueo naval en el mar Negro y Washington presionando por una solución diplomática que evite un enfrentamiento directo. La iniciativa trilateral, si se materializa, supondría un intento de involucrar a EE.UU. —hasta ahora reticente a negociar directamente con Rusia— en un proceso que hasta ahora ha sido bilateral entre Kiev y Moscú, con mediación de terceros como Turquía.

El marco de las negociaciones: qué pide Ucrania y qué resiste Rusia

Según detalló Budanov, los puntos clave sobre la mesa son:

  • Tráfico marítimo seguro: Ucrania busca garantías para el comercio internacional, especialmente el de grano, bloqueado desde la invasión rusa de 2022. El acuerdo de 2022 entre Rusia, Ucrania y Turquía —vigente hasta julio de 2023— permitió exportaciones limitadas, pero su caducidad y el aumento de ataques rusos han paralizado casi por completo el flujo.
  • Protección de civiles e infraestructura: Ucrania acusa a Rusia de bombardeos sistemáticos contra ciudades como Odesa o Mykola, con impactos en hospitales y redes eléctricas. Las cifras de víctimas civiles superan los 10.000 muertos desde 2022, según la ONU, aunque Moscú niega ataques deliberados.
  • Integración militar ucraniana: Budanov insistió en que cualquier acuerdo de seguridad debe incluir la participación de las Fuerzas Armadas ucranianas, un punto que Rusia ha rechazado históricamente, al considerar a Ucrania un «Estado títere» bajo influencia occidental.

El formato trilateral, si se confirma, rompería con la dinámica actual: hasta ahora, EE.UU. ha evitado negociar directamente con Rusia, limitándose a canales diplomáticos indirectos como la OTAN o la UE. La propuesta ucraniana podría forzar a Washington a participar, aunque el Kremlin ha mostrado escepticismo ante iniciativas que no incluyan concesiones territoriales —como el reconocimiento de los territorios anexionados en 2022—.

¿Qué se juega cada actor?

Ucrania apuesta por internacionalizar las negociaciones para presionar a Rusia y evitar un estancamiento militar. Para Kiev, la participación de EE.UU. —principal aliado— podría limitar las opciones rusas, especialmente en temas como el tráfico marítimo, donde Moscú depende de rutas alternativas costosas. Sin embargo, el riesgo es que Rusia interprete la iniciativa como una señal de debilidad ucraniana, acelerando ofensivas en el frente.

Estados Unidos enfrenta una encrucijada: por un lado, la administración Biden ha evitado negociar directamente con Putin para no legitimar su agresión; por otro, el Congreso y la opinión pública exigen resultados tras años de apoyo militar a Ucrania. Una mesa trilateral podría ser un paso intermedio, pero Washington deberá equilibrar su apoyo a Kiev con la necesidad de no aislar a Moscú por completo, especialmente en temas como el grano, donde Rusia tiene palanca económica.

Rusia, por su parte, podría ver la propuesta como una oportunidad para dividir a los aliados occidentales. Si EE.UU. entra en negociaciones, Moscú podría exigir concesiones a cambio, como el fin del apoyo occidental a Ucrania o el reconocimiento de sus «líneas rojas» territoriales. Hasta ahora, Putin ha rechazado cualquier diálogo que no incluya la rendición ucraniana, pero la presión interna por la guerra —con economías como la alemana reduciendo su dependencia energética— podría abrir espacios para concesiones tácticas.

El plazo de «principios de octubre» es clave: coincide con la reapertura del Parlamento británico y el debate presupuestario en EE.UU., donde el apoyo a Ucrania podría verse afectado por prioridades internas. Si las negociaciones no avanzan, Ucrania podría intensificar su estrategia de ataques con drones contra objetivos rusos, como ha ocurrido en los últimos meses.

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