La Comisión Europea recomienda liberar fondos de cohesión congelados desde 2022, pero mantiene otros 12.000 millones retenidos hasta que Hungría presente un plan de reformas adicional
Ursula von der Leyen ha anunciado este miércoles la propuesta de la Comisión Europea para desbloquear 4.200 millones de euros en fondos de cohesión destinados a Hungría, congelados desde 2022 por incumplimientos en materia de Estado de derecho. La decisión, la primera desde el cambio de Gobierno en Budapest, afecta a programas como Erasmus+ y Horizonte 2020, beneficiando directamente a estudiantes e investigadores húngaros. Von der Leyen destacó que «Hungría ha dado pasos importantes para reforzar el Estado de derecho», aunque advirtió que el país deberá presentar un plan adicional para liberar otros 12.000 millones aún retenidos.
El Ejecutivo comunitario justifica la medida en las reformas implementadas por el Gobierno de Peter Magyar desde su llegada al poder en mayo de 2024. Entre ellas, la creación de un sistema de declaración de bienes, mayor transparencia en contratación pública y la adhesión a la Fiscalía Europea, junto con nuevas normas sobre titularidad real. Bruselas subrayó que estas acciones «refuerzan la lucha contra la corrupción y previenen conflictos de intereses», condiciones clave para levantar el bloqueo.
La decisión ahora pasa a los gobiernos europeos, que tienen un mes para aprobarla. Hungría deberá mantener el ritmo de reformas para desbloquear los restantes 2.000 millones en fondos de cohesión y los 10.000 millones del fondo de recuperación, según el calendario establecido por la Comisión.
El contexto legal: cómo la UE congela fondos por incumplimientos
Desde 2021, la Unión Europea cuenta con un mecanismo que permite congelar fondos a países que incumplan principios básicos de Estado de derecho. En el caso húngaro, la decisión de 2022 —que bloqueó 6.300 millones— se basó en denuncias sobre opacidad en contratación pública, conflictos de intereses y falta de transparencia, especialmente durante el mandato de Viktor Orbán (2010-2024). La legislación europea exige que estos fondos solo se liberen cuando el país demuestre avances verificables en las áreas señaladas.
Magyar, quien prometió durante su campaña electoral revertir el bloqueo, ha priorizado estas reformas. En solo seis meses, su Gobierno logró avances que Bruselas considera suficientes para desbloquear parte de los fondos, aunque la Comisión insiste en que el proceso no ha terminado. «Las reformas dan resultados», declaró Von der Leyen, pero advirtió que «Hungría debe continuar en esta dirección».
¿Qué se juega Hungría y la UE con esta decisión?
Para Budapest, la liberación de estos fondos es clave no solo por su impacto económico —4.200 millones representan el 1,5% del PIB húngaro—, sino también por su simbolismo político. El Gobierno de Magyar busca demostrar que puede gobernar alineado con las normas europeas, en contraste con la era Orbán, marcada por tensiones con Bruselas. Sin embargo, la UE mantiene presión: los 12.000 millones restantes condicionan no solo la confianza en las reformas, sino también la estabilidad financiera de Hungría, cuya economía depende en un 30% de los fondos europeos.
Para la Comisión, la decisión es un mensaje claro: los fondos europeos no son un derecho automático, sino un incentivo vinculado al cumplimiento de normas. La presidenta Von der Leyen subrayó que «la adhesión a la Fiscalía Europea y las nuevas reglas de transparencia son pasos en la dirección correcta», pero dejó claro que la UE vigilará de cerca los próximos movimientos de Budapest. Analistas consultados por ElectionLAB señalan que este desbloqueo parcial podría servir como precedente para otros países bajo escrutinio, como Polonia, donde también hay tensiones por Estado de derecho.
El plazo de un mes para la aprobación por parte de los Estados miembros es crítico. Si la mayoría respalda la propuesta, Hungría podría ver liberados los fondos en cuestión de semanas, aunque el proceso para los restantes 12.000 millones requerirá un plan detallado y su implementación efectiva. Mientras, el Gobierno de Magyar deberá equilibrar las exigencias de Bruselas con las demandas internas, donde sectores cercanos a Orbán aún cuestionan la velocidad de las reformas.







