El vicepresidente Miguel Marín denuncia falta de plan estatal y pide cambios legislativos para expulsiones directas, tras crisis similar a Ceuta en 2021
Miguel Marín, vicepresidente primero del Gobierno de Melilla, ha exigido este jueves que las fronteras con Marruecos estén custodiadas «los 365 días del año» con refuerzos permanentes, no solo puntuales como el desplegado este miércoles. Marín ha acusado al Gobierno central de no tener un plan de actuación para evitar una nueva crisis migratoria como la vivida en Ceuta en julio, y ha reclamado el uso de las Fuerzas Armadas y cambios legislativos para adaptar la ley española a la normativa europea sobre expulsiones directas.
La crisis actual coincide con las elecciones en Marruecos, donde los llamamientos a entrar irregularmente en España han aumentado. Marín ha asegurado que, de haber actuado el Estado con todos los recursos disponibles, «la entrada del 30 de julio en Ceuta no se habría producido». Aunque confía en las fuerzas de seguridad, ha reconocido que en momentos como la crisis ceutí «se ven desbordadas».
El vicepresidente ha respondido así a las declaraciones de Sabrina Moh, delegada del Gobierno en Melilla, quien acusó al PP de pedir la militarización de la frontera. Marín ha rechazado esa versión y ha tachado a Moh de «mentirosa compulsiva» tras un cambio de postura en 24 horas sobre la posible apertura de un CATE (Centro de Atención Temporal de Extranjeros) en la ciudad. Además, la ha acusado de «incompetencia, negligencia y traición» por anteponer, según él, «los intereses de Sánchez y el PSOE» a los de Melilla.
Marín ha criticado también la gestión del Gobierno central, describiendo la cumbre de ministros como una «banda de indocumentados» que genera «incertidumbre y desesperación». Ha insistido en que la única solución es convocar elecciones, mientras Melilla vive «intranquila y preocupada» por la falta de respuesta estatal.
La situación en Melilla se enmarca en un contexto de tensiones recurrentes con Marruecos, especialmente durante procesos electorales en el país vecino. En 2021, Ceuta ya vivió una crisis similar, con miles de migrantes intentando entrar irregularmente. Desde entonces, el Gobierno español ha reforzado la vigilancia fronteriza, pero sin un plan permanente, según denuncia Marín.







