Fuentes cercanas confirman que su salida es inminente y que el CNI alertó antes de la crisis de julio, algo que él niega; el PSOE en Ceuta ya pide su cabeza
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, enfrenta una presión insostenible para dimitir tras la crisis migratoria que dejó 80.000 personas cruzando desde Marruecos los días 30 y 31 de julio. Fuentes cercanas al cargo aseguran que su salida es inminente y que solo espera un sustituto oficial y un destino alternativo, posiblemente Canarias, para abandonar el puesto.
La situación se agravó el pasado 11 de septiembre, cuando su jefe de gabinete, Gonzalo Sanz, dimitió y reconoció públicamente que el CNI había alertado sobre el riesgo de una avalancha antes de que ocurriera. Pérez Triano, sin embargo, ha negado sistemáticamente cualquier conocimiento previo de la crisis, una postura que ahora choca con el testimonio de su propio equipo.
El delegado, que no comparece en público desde hace días, acumula críticas desde todos los frentes. El diputado del PSOE en la Asamblea de Ceuta, Melchor León, ha exigido su dimisión, mientras fuentes internas sugieren que Pérez Triano podría recuperar su antigua profesión como maestro tras dejar el cargo.
Ceuta, con una capacidad máxima de 85.000 habitantes, sigue en estado de emergencia. La crisis expuso fallos en la coordinación entre el Gobierno central, las fuerzas de seguridad y las autoridades marroquíes, un escenario que podría repetirse si no se adoptan medidas urgentes. La presión sobre Pérez Triano refleja también el desgaste de un Gobierno que, según la oposición, ha sido incapaz de gestionar una emergencia que ya supera los 10.000 migrantes retenidos en la ciudad.






