El delegado niega conocer los mensajes del CNI sobre el asalto migratorio del 30-J, pero su equipo y fuentes gubernamentales confirman dudas sobre su continuidad
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, evalúa abandonar su cargo tras la desclasificación de documentos que revelan que su equipo recibió alertas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre el asalto migratorio del 30 de julio, pero no las trasladó al delegado. Fuentes cercanas al Gobierno admiten que su permanencia en el puesto es insostenible, mientras el propio Triano insiste en que desconocía los avisos.
El conflicto estalló cuando el CNI desveló que, el 29 de julio, un agente envió mensajes y una llamada a Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete de Triano, advirtiendo de la inminencia de la avalancha migratoria. Sanz, quien ya dimitió, asegura haber transmitido la información al delegado, pero Triano lo desmintió en rueda de prensa el 9 de septiembre, afirmando: *»Yo no sabía nada»*. La contradicción obligó a Sanz a declarar como testigo en la Audiencia Nacional por el caso del 30-J.
La tensión se agrava porque Triano ya había contradicho a la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien confirmó que el CNI alertó a la Delegación sobre la convocatoria para entrar a nado al día siguiente. El delegado respondió con una nota de prensa negando haber recibido informes previos, pero ahora reconoce que sí habló con Sanz sobre la llamada del CNI, aunque minimiza su gravedad: *»Era una conversación rutinaria»*.
Fuentes del mando único que coordina la respuesta del Gobierno en Ceuta, liderado por el ministro Ángel Víctor Torres, admiten que el cargo de Triano «pende de un hilo». Aunque el Ejecutivo aún no ha retirado su apoyo público, en privado ya se especula con su dimisión, que no se espera que genere un terremoto político, según fuentes gubernamentales. La clave está en si los mensajes del CNI se consideraron una alerta formal o un simple comentario, como argumenta Triano.
El caso refleja un fallo de comunicación en la cadena de mando: mientras el CNI y el Ministerio de Defensa confirmaron la transmisión de información, Triano y su equipo insisten en que no hubo una alerta estructurada. La Audiencia Nacional investiga ahora si este desajuste pudo influir en la gestión de la crisis migratoria, que dejó a Ceuta colapsada con miles de personas en situación irregular.






