La titular bate la marca histórica de permanencia en el cargo tras marcar distancias con Moncloa por las alertas de inteligencia en Ceuta
La titular de Defensa, Margarita Robles, sobrepasa este martes a Narcís Serra y se sitúa como la ministra con más tiempo en el cargo durante la etapa democrática española. El hito se materializa en una etapa caracterizada por sus discrepancias públicas respecto a la línea oficial de la Presidencia del Gobierno en asuntos exteriores y de seguridad nacional, acentuadas tras la gestión de la crisis migratoria de Ceuta y las valoraciones contradictorias sobre el papel desempeñado por los servicios de inteligencia.
La controversia interna estalló a raíz de los avisos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) previos a la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma. Mientras el presidente Pedro Sánchez, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y otros miembros del gabinete sostuvieron que no existieron alertas sobre los acontecimientos, Robles se mantuvo como la única integrante del Ejecutivo en defender que sí se habían remitido avisos previos al salto fronterizo. La posterior desclasificación de documentación constató que los servicios de inteligencia alertaron tanto a la Delegación del Gobierno en Ceuta como a la Guardia Civil mediante mensajes de WhatsApp. No obstante, Presidencia reprochó que estas comunicaciones carecían de carácter formal y cuestionó que el organismo no elevara una advertencia con arreglo a sus competencias operativas.
Ante las explicaciones remitidas desde el complejo de la Moncloa, en las que el CNI admitió no haber previsto la dimensión exacta de las entradas, la responsable de Defensa catalogó el suceso de imprevisible y abrió la puerta al reconocimiento de fallos al manifestar que cualquier procedimiento admite mejoras. En paralelo, Robles adoptó una posición diferenciada hacia el Reino de Marruecos al exigir que no se presione a Ceuta y Melilla, en contraste con la consideración de socio fiable y leal expuesta por otros ministros. Asimismo, pidió disculpas a la ciudadanía ceutí por si experimentó una sensación de abandono durante la emergencia, un gesto calificado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, como una reflexión de índole estrictamente personal.
La remodelación del CNI tras el espionaje de Pegasus
El control del servicio de inteligencia pasó a depender de Defensa con la llegada de Robles al Ejecutivo central en junio de 2018, revirtiendo su anterior adscripción al Ministerio de la Presidencia durante el mandato del Partido Popular. La magistrada ya contaba con experiencia en la gestión operativa de la seguridad del Estado, tras haber ejercido como secretaria de Estado de Interior entre 1994 y 1996 dentro del departamento unificado que dirigía Juan Alberto Belloch durante la última legislatura de Felipe González.
La relación entre la cartera de Defensa y la cúpula de la inteligencia estatal afrontó su mayor crisis interna en la primavera de 2022 a consecuencia del uso del programa informático Pegasus. El caso involucró escuchas telefónicas a dirigentes independentistas catalanes y la sustracción de información en los terminales del presidente del Gobierno y de la propia ministra de Defensa, actuaciones que el Ejecutivo atribuyó a Marruecos aunque la vía judicial no ha determinado de forma fehaciente su origen. Pese a que Robles y la entonces directora del CNI, Paz Esteban, ratificaron que las intervenciones contaban con cobertura de la autorización judicial preceptiva, el Consejo de Ministros acordó el relevo de Esteban y el nombramiento de Esperanza Casteleiro al frente del organismo de espionaje.
Presupuesto militar y despliegue exterior
La permanencia continuada de Robles al frente del departamento militar coincide con la ejecución del mayor incremento presupuestario en Defensa registrado en España. Esta dotación permitió alcanzar el objetivo del 2% del producto interior bruto fijado en los acuerdos de la cumbre de la OTAN de 2014, canalizado hacia la modernización del material bélico y la disuasión colectiva. La ministra coordinó el suministro continuado de material bélico y apoyo económico al Ejército ucraniano tras la invasión ordenada por Moscú, unas decisiones de gasto y envío de armamento que suscitaron el rechazo explícito de Unidas Podemos durante la primera legislatura de coalición y, posteriormente, de los representantes de Sumar y de las formaciones parlamentarias que respaldan habitualmente al Gobierno.
A nivel operativo, las Fuerzas Armadas bajo su mando intervinieron en sucesivos operativos dentro del territorio nacional, entre los que figuran las labores asistenciales frente a la pandemia de Covid-19, las actuaciones de emergencia con motivo de la dana registrada en localidades de Valencia en octubre de 2024, la extinción de incendios forestales y el control derivado del episodio fronterizo en Ceuta, que implicó la entrada de alrededor de 72.000 personas de origen marroquí. A nivel internacional, Robles también marcó distancias con la posición mayoritaria de su gabinete al definir a Venezuela como una dictadura en 2024, pronunciamiento que provocó malestar entre sus socios gubernamentales.
De la judicatura a la estructura de poder de Pedro Sánchez
Nacida en León en 1957, la trayectoria institucional de Robles se cimentó en el ámbito judicial antes de su salto a la primera línea política. Tras ejercer como jueza en las localidades de Balaguer y Sant Feliu de Llobregat, se convirtió en 1991 en la primera mujer en asumir la presidencia de una Audiencia Provincial al frente de la de Barcelona, y posteriormente accedió a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo como la tercera magistrada en la historia de dicho tribunal. En el Ejecutivo socialista de mediados de los años noventa asumió la Subsecretaría de Justicia en 1993 y la Secretaría de Estado un año después, etapa en la que afrontó la lucha antiterrorista frente a ETA y diversas crisis penitenciarias y policiales.
Pese a carecer de afiliación al PSOE, Robles se consolidó como una colaboradora central de Sánchez desde que el líder socialista la integró como número dos en la candidatura por Madrid para los comicios generales de junio de 2016. Durante la crisis interna del partido en octubre de aquel año, formó parte del grupo de quince diputados sancionados por votar en contra de la investidura de Mariano Rajoy en coherencia con la directriz del «no es no». Tras la victoria de Sánchez en las primarias socialistas de mayo de 2017 frente a Susana Díaz y Patxi López, asumió la portavocía del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, puesto que desempeñó hasta su designación ministerial tras prosperar la moción de censura en 2018.
Las dinámicas internas de esa relación quedaron reflejadas en mayo de 2025 tras la divulgación de comunicaciones interceptadas entre el presidente y el exministro José Luis Ábalos en el marco de la investigación judicial por supuesta corrupción que afecta al antiguo secretario de Organización socialista. En aquellos mensajes privados, el jefe del Ejecutivo aludía al perfil institucional de Robles con la expresión «pájara» que «se acuesta con el uniforme». Aunque la ministra tachó los comentarios de machistas, evitó elevar el enfrentamiento institucional, manteniendo su condición como una de las figuras más consolidadas en las valoraciones demoscópicas del Centro de Investigaciones Sociológicas y afianzando una longevidad inédita en la cartera de Defensa.







