Mark Rutte asegura que la Alianza responderá a los ataques híbridos rusos con medidas que no siempre serán públicas ni proporcionales, tras reunirse con el primer ministro de Lituania.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó este martes que la Alianza Atlántica dispone de «todas las opciones de respuesta que necesita» frente a los ataques híbridos rusos. Lo dijo durante una rueda de prensa posterior a su reunión con el primer ministro de Lituania, Mindaugas Sinkevicius. Rutte explicó que esas represalias no siempre serán visibles para el público ni guardarán proporción con la agresión recibida.
El máximo responsable de la OTAN describió los ataques híbridos como tácticas de zona gris. Puso como ejemplos el uso de drones, los sabotajes y los ciberataques. «No siempre las verán en público, no siempre serán simétricas o proporcionales, pero tenemos opciones de respuesta», declaró Rutte. El secretario general vinculó esta estrategia con los incidentes de cables submarinos de telecomunicaciones dañados en el mar Báltico. Esos episodios llevaron a los aliados a poner en marcha una nueva misión para proteger esas infraestructuras con barcos, aviones y otros medios.
Rutte también lanzó un mensaje de calma. Sostuvo que, aunque la OTAN sigue invirtiendo en defensa, la economía rusa «no está bien». Añadió que Rusia pierde unos 40.000 soldados al mes en su campaña en Ucrania, una cifra que engloba tanto a los fallecidos como a los gravemente heridos. «No deberíamos ser ingenuos respecto a Rusia, pero ellos saben que somos más fuertes», manifestó. El secretario general subrayó la necesidad de mantener las inversiones para seguir siendo superiores a Rusia a dos, tres o cinco años vista.
El líder de la OTAN insistió en que Rusia «continúa con su imprudente campaña de acciones hostiles contra los aliados». Sin embargo, consideró que Moscú está fracasando en su intento de debilitar la determinación aliada y de frenar el apoyo occidental a Kiev. «Está fracasando en el campo de batalla frente a Ucrania, y está fracasando a la hora de socavar nuestra unidad y nuestro apoyo a Ucrania», apuntó. El mensaje que trasladó a Moscú fue que los aliados harán aún más por Ucrania, y no menos.
Sinkevicius niega pruebas de una ofensiva rusa inminente
El primer ministro lituano, Mindaugas Sinkevicius, rechazó que se haya creado una «histeria» en torno a los ataques híbridos rusos en territorio europeo. Aseguró que su país trabaja e invierte en este ámbito para estar preparado. «Creo que si hay una amenaza para la sociedad debemos decirlo, pero no se puede exagerar y decir que va a pasar algo en los próximos meses o semanas», declaró. Sinkevicius explicó que preguntó al secretario general si existe alguna prueba real de los servicios de Inteligencia sobre una preparación rusa para algo. «Y en realidad no la hay», zanjó.
La comparecencia conjunta de Rutte y Sinkevicius se produce en un contexto de tensión sostenida entre la OTAN y Rusia. Lituania, país báltico fronterizo con el enclave ruso de Kaliningrado, ha sido uno de los Estados miembros que más ha alertado sobre incidentes en infraestructuras críticas. La reunión entre ambos responsables se enmarca en los contactos habituales de la Alianza con los gobiernos aliados para coordinar la respuesta a amenazas híbridas.
La nueva misión aliada para proteger los cables submarinos del Báltico responde a una serie de daños registrados en esas infraestructuras. Estos cables transportan telecomunicaciones y datos entre países ribereños. La OTAN ha desplegado medios navales y aéreos para vigilarlos. La medida busca disuadir futuros sabotajes y garantizar la continuidad de las comunicaciones en la región.
El gasto en defensa y la unidad aliada, ejes del mensaje
Rutte puso el acento en la necesidad de mantener el esfuerzo inversor en defensa. Argumentó que la superioridad aliada frente a Rusia no es un hecho permanente. Para conservarla a medio plazo, dijo, es imprescindible seguir destinando recursos. Esa idea conecta con el debate interno en la OTAN sobre el reparto de la carga entre los países miembros.
El secretario general también quiso desvincular la firmeza aliada de una escalada inmediata. Su llamada a la calma y la negación de pruebas sobre una ofensiva rusa inminente por parte de Sinkevicius apuntan a rebajar la percepción de urgencia. Ambos dirigentes coincidieron en que la respuesta a los ataques híbridos debe ser firme pero no necesariamente visible. Esa combinación de disuasión y prudencia marca la posición pública de la Alianza en este momento.
El apoyo a Ucrania sigue siendo el eje central del mensaje aliado. Rutte reiteró que Moscú no ha logrado quebrar la unidad de los países de la OTAN. La cifra de 40.000 bajas rusas mensuales, entre muertos y heridos graves, fue el dato más concreto que aportó para respaldar esa tesis. Con ella, el secretario general trató de demostrar que el coste del conflicto para Rusia es elevado y que la estrategia aliada de sostener a Kiev se mantiene intacta.





