La llegada de *Negu Gorriak/Derecho a Techo* desata enfrentamientos; el grupo navarro acusa a las fuerzas de seguridad de violencia contra migrantes
La Policía Nacional disparó al aire este domingo en Ceuta durante una protesta de vecinos contra la llegada de la ONG pamplonesa *Negu Gorriak/Derecho a Techo*, a la que acusaron de «radicales» y «proetarras». Los incidentes comenzaron cuando manifestantes bloquearon un vehículo que transportaba a la diputada local *Julia Ferreras* (Ceuta Ya!) y al activista *Rafael Borrego*, a quienes lanzaron huevos y zarandearon. Ferreras ya ha denunciado los hechos en comisaría.
El grupo navarro, que llegó en una furgoneta como había anunciado, fue recibido con carteles que llamaban a «echarlos» de la ciudad, igual que hicieron con colectivos de ultraderecha como *Núcleo Nacional* o *Alvise Pérez* en las últimas semanas. Los vecinos, reunidos frente al Puerto de Ceuta, exigieron que el Gobierno local y nacional asuman la gestión de los migrantes, rechazando ayuda externa. «Aquí no queremos radicales», declaró una vecina, mientras otro manifestante propuso llevar la ayuda humanitaria a Marruecos.
*Negu Gorriak/Derecho a Techo* llegó con el objetivo de «poner el cuerpo como escudo» ante la violencia contra migrantes, según anunciaron. Denuncian que las condiciones en Ceuta «empeoran» por la actuación de las fuerzas de seguridad, a las que acusan de «racismo» y «fascismo». Su visita, sin embargo, ha exacerbado las tensiones en una ciudad donde la llegada masiva de migrantes desde mayo —más de 20.000 personas en cuatro meses, según datos del Ministerio del Interior— ya había generado roces sociales.
El episodio refleja la polarización en Ceuta, donde el conflicto entre vecinos, colectivos sociales y autoridades se agudiza. Mientras la ONG insiste en su labor humanitaria, el Ayuntamiento localista *Ceuta Ya!* —que gobierna en coalición con el PP— ha evitado pronunciarse públicamente, aunque su líder, *Mohamed Mustafá*, confirmó la identidad de Ferreras y Borrego. La Policía, por su parte, actuó para dispersar la protesta, pero los disparos al aire no evitaron que los manifestantes corearan consignas como «¡Id al Trampolín!» —referencia al centro de acogida de migrantes en la ciudad—.
El Gobierno central, en manos del PSOE, no ha reaccionado aún, pero la situación recuerda a otros episodios recientes en Melilla y Ceuta, donde la gestión de la crisis migratoria se ha convertido en un punto de fricción política. La llegada de grupos como *Negu Gorriak* añade ahora una capa de confrontación ideológica, con acusaciones cruzadas entre quienes ven en ellos «activistas legítimos» y quienes los tachan de «infiltrados» para desestabilizar la ciudad.







