El presidente estadounidense garantiza que ningún país adversario podrá establecer presencia militar o inversiones sensibles sin aprobación de Washington, en un giro que ignora el autogobierno de la isla ártica
Donald Trump ha anunciado este viernes un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que otorga a Estados Unidos el control «permanente» sobre la seguridad y las inversiones estratégicas en la isla ártica, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. El presidente estadounidense ha asegurado que este pacto impide que Rusia o China establezcan bases militares o realicen inversiones sensibles sin autorización expresa de Washington, un paso que consolida la influencia de EE.UU. en una región clave para la geopolítica global.
El anuncio, realizado a través de su red social Truth Social, llega tras meses de presión de Trump sobre Dinamarca para aumentar la presencia estadounidense en Groenlandia, una isla estratégica por su ubicación entre Norteamérica y Europa, cerca de las rutas árticas. Según el comunicado conjunto de Dinamarca y Groenlandia, el acuerdo se formalizará durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, aunque no se han publicado los términos detallados.
El presidente estadounidense ha afirmado que, a partir de ahora, «ningún adversario de Estados Unidos podrá tener jamás una base en Groenlandia, una presencia militar o realizar inversiones sensibles sin nuestra aprobación por escrito». Este control permanente va más allá de la mera ampliación de la presencia militar estadounidense, que ya había sido reforzada en los últimos años.
El acuerdo se produce en un contexto de creciente interés geopolítico por el Ártico, donde Estados Unidos, Rusia, China y los países europeos buscan consolidar su influencia. Groenlandia, aunque forma parte del Reino de Dinamarca, cuenta con un amplio régimen de autogobierno, pero las competencias en materia de defensa y política exterior siguen en manos danesas.
Dinamarca y sus aliados europeos han insistido en que el futuro de Groenlandia corresponde a sus habitantes y al gobierno danés. En enero de 2026, varios países europeos enviaron personal militar a la isla para participar en ejercicios de seguridad ártica, y en septiembre de ese mismo año, la Unión Europea anunció un paquete de 200 millones de euros para Groenlandia, reforzando su cooperación con el territorio.
En junio de 2026, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, y otros líderes europeos firmaron una declaración conjunta en la que subrayaron que Groenlandia pertenece a su población y que su futuro debe decidirse exclusivamente entre Dinamarca y Groenlandia. El documento también destacó que la seguridad del Ártico debe abordarse en el marco de la OTAN y respetando la soberanía y la integridad territorial.
Sin embargo, Trump ha ignorado estas posturas y ha avanzado en su estrategia de asegurar el control estadounidense sobre Groenlandia, un territorio que considera vital para la seguridad nacional de EE.UU. El anuncio de este viernes marca un punto de inflexión en la relación entre Washington, Copenhague y Nuuk (capital de Groenlandia), donde las autoridades locales y danesas tendrán un papel limitado en las decisiones de seguridad.
Groenlandia y su estatus político: ¿autonomía o sumisión a EE.UU.?
Groenlandia, con una población de alrededor de 56.000 habitantes, es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca desde 1979, con competencias en áreas como educación, sanidad y medio ambiente. Sin embargo, las decisiones sobre defensa y política exterior siguen en manos danesas, lo que ha generado tensiones con Washington en los últimos años.
El interés de Estados Unidos por Groenlandia se ha intensificado en paralelo al aumento de la actividad militar y económica en el Ártico. La isla alberga recursos naturales como minerales y pesqueros, y su ubicación estratégica la convierte en un punto clave para el control de las rutas marítimas árticas, que podrían abrirse con el deshielo acelerado.
En 2019, Trump ya intentó comprar Groenlandia a Dinamarca por 1.000 millones de dólares, una oferta que fue rechazada de inmediato por el gobierno danés. Ahora, en lugar de una compra, el acuerdo parece orientado a garantizar una influencia permanente de EE.UU. sobre la seguridad y las inversiones en el territorio, sin necesidad de una transferencia de soberanía formal.
Reacciones europeas y el papel de la OTAN
El anuncio de Trump ha generado preocupación en Europa, donde varios gobiernos han criticado la falta de transparencia y la posible violación del autogobierno groenlandés. Dinamarca, aunque no ha detallado los términos del acuerdo, ha confirmado que se trata de un pacto para «fortalecer la seguridad» en la región.
La OTAN, de la que Dinamarca es miembro, podría verse afectada por este acuerdo, ya que Groenlandia no forma parte de la alianza militar. Sin embargo, la presencia estadounidense en la isla ya es significativa, con bases como Thule Air Base, que alberga misiles y sistemas de vigilancia.
Mientras, China y Rusia han aumentado su presencia en el Ártico en los últimos años. Pekín ha invertido en infraestructuras en la región, y Moscú ha reforzado sus capacidades militares en el norte de Rusia. Para Washington, el control de Groenlandia es una forma de contrarrestar estas amenazas y asegurar su dominio en una de las zonas más estratégicas del planeta.
¿Qué implica este acuerdo para Groenlandia y el mundo?
El acuerdo anunciado por Trump tiene varias implicaciones clave:
1. **Limitación de la autonomía groenlandesa**: Aunque Groenlandia tiene un alto grado de autogobierno, las decisiones sobre seguridad y defensa siguen en manos danesas. Este nuevo pacto con EE.UU. podría reducir aún más su margen de acción en áreas estratégicas.
2. **Refuerzo de la presencia militar estadounidense**: Groenlandia ya alberga instalaciones militares estadounidenses, pero este acuerdo podría permitir un control más directo sobre el territorio, incluyendo el despliegue de tropas y sistemas de defensa avanzados.
3. **Bloqueo a potencias rivales**: China y Rusia han mostrado interés en el Ártico, y este acuerdo les impide establecer bases o realizar inversiones sensibles sin el visto bueno de Washington. Esto podría desencadenar una nueva ronda de tensiones geopolíticas en la región.
4. **Reacción de la UE y la OTAN**: La Unión Europea y la OTAN podrían verse obligadas a replantear su estrategia en el Ártico, especialmente si el acuerdo de Trump limita la capacidad de Dinamarca para negociar con otros socios europeos.
5. **Impacto en el equilibrio global**: El Ártico se ha convertido en un escenario clave para la competencia entre EE.UU., China y Rusia. Este acuerdo refuerza la posición de Washington en la región, pero también podría acelerar los esfuerzos de Pekín y Moscú para consolidar su presencia en el norte.
El futuro de Groenlandia, por tanto, dependerá no solo de las negociaciones entre Dinamarca y EE.UU., si no también de cómo reaccionen China, Rusia y los aliados europeos ante este nuevo escenario.






