El Partido Comunista y los ultranacionalistas quedan relegados mientras Yábloko denuncia fraude en un proceso marcado por la guerra en Ucrania
Rusia Unida (RU), partido oficialista del Kremlin, ha obtenido el **57,54%** de los votos en las elecciones legislativas celebradas entre el 15 y el 17 de septiembre de 2026, según los primeros resultados oficiales publicados este domingo por la Comisión Electoral Central (CEC).
Con estos datos, que corresponden al escrutinio del **13,88%** de los sufragios, la formación liderada por Vladímir Putin —cuyo nombre encabezó la campaña— asegura **250 escaños** de los 450 de la Duma, la cámara baja del Parlamento ruso, al sumar la mitad de los diputados por listas de partidos. El Partido Comunista de Rusia (PCR) ocupa el segundo puesto con el **13,67%** de los votos, seguido del ultranacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia (9,27%) y los liberales de Nueva Gente (7,96%). Rusia Justa completa el arco parlamentario como quinta fuerza con el **5,16%**.
El líder de Rusia Unida, Dmitri Medvédev, celebró los resultados al asegurar que «los ciudadanos de nuestro país mantienen la confianza en la principal fuerza política». Por su parte, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, subrayó que el resultado no alterará el rumbo diplomático del país, en plena guerra en Ucrania.
El único partido pacifista del país, Yábloko, excluido de la competición por listas de partidos, denunció irregularidades en el proceso, especialmente la imposibilidad de votar con papeletas físicas para muchos rusos, obligados a hacerlo de forma telemática. La oposición en el exilio había instado a los votantes críticos con la guerra a apoyar a Yábloko por circunscripciones individuales o a cualquier formación que redujera los escaños de Rusia Unida.
El contexto: elecciones bajo guerra y restricciones
Estas son las primeras elecciones legislativas rusas celebradas desde el inicio de la invasión de Ucrania en febrero de 2022. El proceso se ha desarrollado en un clima de **alta represión política**: la ley electoral de 2021 elevó el umbral para acceder al Parlamento al **5%** (frente al 3% anterior), lo que ha dejado fuera a formaciones como Partido de la Libertad o Parnas, ambas críticas con la guerra. Además, la ley prohíbe a los candidatos mencionar la invasión de Ucrania o cuestionar la narrativa oficial sobre el conflicto.
La CEC, controlada por el Kremlin, ha sido acusada en el pasado de manipular resultados. En 2021, Rusia Unida obtuvo el **49,8%** con un sistema similar, pero este año el porcentaje supera el **57%**, en un contexto de movilización masiva de tropas y censura de voces disidentes. La oposición en el exilio, como el movimiento Volar o el exdiputado Ilya Yashin, ha denunciado que el proceso carece de legitimidad democrática.
Implicaciones: ¿consolidación del régimen o grietas en la fachada?
El resultado refuerza la **hegemonía parlamentaria de Putin**, que acumula ya tres mandatos consecutivos como presidente (desde 2012) y controla tanto el Ejecutivo como la mayoría en la Duma. Sin embargo, el **13,67%** del Partido Comunista —tradicionalmente leal al Kremlin pero con críticas crecientes a la guerra— y el **9,27%** del ultranacionalista Partido Liberal Democrático (PLR, de Vladímir Zhirinovsky) revelan tensiones internas: mientras el PCR defiende una paz negociada, el PLR aboga por una escalada militar.
La exclusión de Yábloko —que podría haber capitalizado el descontento con la guerra— y las denuncias de fraude sugieren que, pese al resultado, **el apoyo real a Rusia Unida podría ser menor**. Según encuestas independientes (como las de Levada Center, cerradas en 2023), el partido rondaba el **30-35%** de intención de voto antes de los comicios, muy lejos del **57,5%**. La diferencia podría explicarse por el **boicot a la oposición** y la presión sobre los votantes para que apoyen al partido oficialista.
Para la comunidad internacional, estos resultados **refuerzan la narrativa de un régimen autoritario sin fisuras**, aunque analistas como Mark Galeotti (experto en Rusia) señalan que el verdadero poder de Putin depende menos de los porcentajes electorales que de la **lealtad del aparato de seguridad (FSB) y las élites económicas**, que hasta ahora han evitado desafiarlo.
El próximo paso será la formación de la nueva Duma, prevista para octubre. Rusia Unida mantendrá su mayoría absoluta, pero la fragmentación entre comunistas y ultranacionalistas podría limitar su capacidad para aprobar leyes sin negociar. Mientras, la guerra en Ucrania sigue siendo el **eje central del debate político**, con Putin apostando por una victoria militar a largo plazo y la oposición en el exilio pidiendo más presión internacional.




