El PP rechaza asumir la gestión de la crisis, que cumple 53 días, y prohíbe a sus comunidades acoger a niñas migrantes desde la ciudad autónoma
Alberto Núñez Feijóo acusó este viernes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de ser el «único responsable» del «polvorín» en Ceuta, donde la crisis humanitaria cumple 53 días. Mientras, la Policía Nacional trasladaba a cientos de migrantes a un campamento temporal en el puerto, pese al rechazo del alcalde, Juan José Ivas.
El líder del PP descartó cualquier ayuda en la gestión de la emergencia: «Puede ir a peor», advirtió, confirmando una orden pública a las once comunidades autónomas que gobierna su partido. La medida incluye bloquear el traslado de las 500 niñas migrantes que el Gobierno quiere sacar de Ceuta por falta de recursos para garantizar su seguridad. Feijóo lo anunció hace una semana en El Mundo: «No vamos a aceptar el traslado de menores a la Península», una decisión que supondría el incumplimiento de las obligaciones legales de las regiones gobernadas por el PP.
La crisis en Ceuta, que comenzó el 27 de julio, ha convertido a la ciudad autónoma en un símbolo del fracaso de la gestión conjunta entre el Gobierno central y las autonomías. Mientras el Ejecutivo central asume la atención sanitaria y de emergencia, las comunidades autónomas —especialmente las gobernadas por el PP— se niegan a asumir competencias como la acogida de menores no acompañados, a pesar de que la ley de protección de la infancia obliga a redistribuirlos. La negativa del PP, respaldada por su mayoría parlamentaria en varias regiones, ha dejado a Sánchez sin aliados para resolver una situación que la ONU ya califica de «emergencia humanitaria».
El rechazo del PP a colaborar contrasta con su postura en otros episodios de crisis migratoria, como en 2021, cuando sí aceptó acoger a menores en Canarias. En esta ocasión, sin embargo, la línea dura de Feijóo —»no habrá marcha atrás»— ha tensado aún más la relación con Sánchez, quien ha evitado hasta ahora una confrontación abierta para no agravar la situación en Ceuta. La presión, sin embargo, crece: ayer mismo, el Parlamento Europeo exigió al Gobierno español un plan concreto para evitar que la ciudad colapse.
Mientras, en el terreno práctico, el campamento temporal en el puerto de Ceuta —donde se apiñan ahora cientos de migrantes— ha sido criticado por organizaciones como Cruz Roja, que denuncian condiciones «dignas de un campo de refugiados». El alcalde Ivas, por su parte, ha advertido de que la ciudad no puede sostener la carga: «Estamos al límite de nuestras capacidades», declaró ayer. La pregunta que queda en el aire es si Sánchez, con el PP en modo bloqueo, podrá encontrar una salida antes de que la situación se vuelva irreversible.
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