El partido democristiano, que gobernó el *Land* durante 16 años, pierde representación en el Landtag de Schwerin y acumula derrumbe en el este de Alemania
Friedrich Merz, líder de la CDU, ha reconocido esta noche el «desastre» electoral en Mecklemburgo-Ante pomerania, donde su partido ha caído al 4,8% de los votos y podría quedarse fuera del Landtag por primera vez en su historia en el este de Alemania. Dos semanas antes, la CDU ya había perdido 20 puntos en Sajonia-Anhalt, donde la ultraderecha de la AfD arrasó con el 43,8% de los sufragios. En Berlín, aunque el resultado es menos grave, la CDU se queda sin opciones de gobernar.
El colapso contrasta con los triunfos de la primavera de 2026: en Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado, la CDU sumó más de 5 puntos y ganó este último *Land* con el 31% de los votos, donde Gordon Schneider arrebató el gobierno al SPD tras 32 años en el poder. Pero el otoño ha desmontado la teoría de Merz: que la CDU era el único dique frente a la AfD. En solo tres elecciones regionales, el partido ha perdido 25 puntos en el este y se enfrenta a una crisis de liderazgo.
Merz atribuyó el fracaso a la «polarización» entre el SPD y la AfD, que ha «triturado» a su partido, y defendió su agenda de reformas sin ceder a presiones internas. Sin embargo, encuestas como las del ARD-DeutschlandTrend sitúan su aprobación personal en el 13%, y solo el 14% de los alemanes lo considera el canciller adecuado. La pregunta ahora es cuánto tiempo le queda: su partido ya no cree que las reformas den fruto antes de las próximas elecciones.
Las opciones sobre la mesa incluyen mantener el rumbo, acelerar las reformas y confiar en la economía, o explorar un Kanzlertausch (cambio de canciller) con nombres como Hendrix Rust o Markus Söder. Pero el reloj corre: en septiembre de 2027 habrá tres gobiernos por formar en el este, y la CDU no tiene peso en ninguno. Mientras, la AfD consolida su dominio, y el SPD negocia en Berlín con La Izquierda y los Verdes.
El próximo 21 de septiembre, el presídium de la CDU decidirá si Merz sigue al frente. Pero el mensaje es claro: en el este de Alemania, la CDU ya no gobierna. Y el tiempo se agota.




