El desahucio de Maricarmen acelera la presión conjunta, pero las críticas de Podemos a la gestión de Sánchez y Sumar frenan la alianza
Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz de Sumar, condicionó ayer la posible alianza con Podemos a un acuerdo previo que excluya de entrada reeditar la coalición con el PSOE. La propuesta de Irene Montero de primarias abiertas para elegir candidatos chocó con la postura de los morados, que exigen un «reset» total a la gestión del Gobierno.
El conflicto de fondo persiste: mientras Sumar defiende la coalición actual, Podemos ha criticado duramente al PSOE y a sus socios por sus «cesiones» en el Ejecutivo. Ione Belarra, secretaria general de Podemos, evitó ayer aclarar si descartan pactar con Sánchez, pero su mensaje fue claro: «Si empezamos con líneas rojas, no haremos lo que pide la gente». La tensión se agravó cuando Montero acusó al Gobierno de priorizar «armas sobre Sanidad» y exigió bajar el precio de la vivienda, un ataque directo a la gestión de Sánchez.
El caso de Maricarmen, una octogenaria desahuciada tras 70 años en su piso, ha unido a las izquierdas. Sumar y Podemos presionan ahora al PSOE para aprobar el decreto de vivienda este martes, con medidas como paralizar desahucios y expropiar pisos a fondos de inversión. Mientras, Sumar insiste en primarias abiertas para octubre, pero Podemos exige primero cerrar un acuerdo interno bajo la marca Frente Amplio.
El plazo es ajustado: las fuentes de Sumar citan la primera quincena de octubre para definir la alianza. La clave está en si Podemos acepta compartir candidatura con un PSOE al que acusa de traicionar sus promesas. Mientras, el Gobierno intenta negociar el decreto de vivienda, pero la desconfianza entre socios potenciales sigue en pie.





