El Consejo de Ministros aprueba este martes dos reales decretos tras una noche de negociación, con la congelación de alquileres aún pendiente de convalidación en el Congreso.
El Gobierno aprueba este martes dos reales decretos sobre vivienda después de que PSOE y Sumar hayan desbloqueado la negociación en el último momento. El Consejo de Ministros, que se celebra en el Palacio de la Moncloa, arrancó con más de una hora de retraso por los contactos de última hora entre los dos partidos del Ejecutivo. La fórmula acordada reparte las medidas en dos normas para separar las iniciativas más urgentes de aquellas que afrontan más dificultades para reunir apoyos en el Congreso.
La división en dos decretos permite al Ejecutivo tramitar por separado las medidas con más posibilidades de lograr el aval parlamentario y las que generan más dudas. Ambas normas tendrán que superar ahora la convalidación en el Congreso, para la que el Gobierno todavía no cuenta con todos los apoyos necesarios. El acuerdo llega después de una larga noche de conversaciones entre los socios y de que la reunión ministerial comenzara con una hora de retraso.
La negociación había encallado por las diferencias sobre algunas medidas reclamadas por Sumar, entre ellas la congelación de los precios de los alquileres. El socio minoritario defendía que el momento para aprobar las medidas más ambiciosas era precisamente este martes y reclamaba que el decreto saliera adelante aunque posteriormente pudiera decaer en el Congreso por falta de apoyos. Fuentes de Sumar habían insistido durante la mañana en que era el momento de ser valientes, al considerar que la presión política generada por el caso de Maricarmen y el debate sobre la vivienda ofrecían una oportunidad que no debía dejarse pasar.
El portavoz adjunto de Sumar, Alberto Ibáñez, declaró que «hay margen para la esperanza» minutos después de conocerse el acuerdo. El diputado de Compromís introdujo una cautela sobre el alcance del pacto: «No tendremos problema cuando tengamos el texto responder a preguntas concretas, pero no conocemos el texto definitivo en este momento».
La congelación de alquileres, el punto que dividió a los socios
La congelación de los precios de los alquileres fue una de las reivindicaciones que Sumar consideraba irrenunciables y que también defiende el Sindicato de Inquilinas. El PSOE había advertido de las dificultades parlamentarias que podía generar esta medida, especialmente por la posición de Junts, que durante las últimas horas había amenazado con descolgarse del acuerdo. Sumar reclamaba además regular el alquiler de habitaciones, establecer la renovación automática de los contratos y reforzar la protección frente a los desahucios. El espacio plurinacional sostenía que durante la noche había conseguido incorporar al borrador la congelación de precios y la prórroga de los contratos de alquiler que finalicen antes de 2029, pero consideraba incompleto el acuerdo mientras no se cerrasen el resto de medidas.
La regulación de habitaciones, otro frente abierto
La regulación de las habitaciones fue otro de los puntos de fricción. Sumar considera que dejar este mercado al margen permitiría desplazar hacia él parte de la presión sobre los precios. El entendimiento entre los dos socios despeja el principal obstáculo que había retrasado el inicio del Consejo de Ministros, aunque queda por conocer el contenido definitivo del acuerdo y el alcance de las medidas incorporadas al texto.





