La nueva ley, impulsada por Trump, faculta aranceles a países como China e India y amplía restricciones financieras a Teherán tras negociaciones con el Congreso
Donald Trump ha firmado este viernes la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026, que autoriza al Gobierno estadounidense a imponer aranceles de hasta el 100% a países que importen petróleo y gas rusos, una medida que afectará directamente a economías como las de China e India. La ley también refuerza las sanciones contra funcionarios, bancos y sectores estratégicos de Rusia, incluyendo su llamada «flota en la sombra» de petroleros, diseñada para eludir las restricciones occidentales.
La iniciativa, impulsada originalmente por el senador republicano Lindsey Graham —fallecido en agosto de 2024—, incluye además sanciones financieras adicionales contra Irán, un añadido negociado para asegurar el apoyo de Trump a un texto que inicialmente se centraba exclusivamente en Moscú. Legisladores demócratas han expresado reservas sobre las nuevas facultades arancelarias, temiendo que puedan aplicarse también a aliados de Washington.
El mecanismo que permite sancionar a aliados indirectos
La ley no activa automáticamente los aranceles, pero otorga al presidente EE.UU. la potestad de aplicarlos a cualquier país que compre energía rusa, incluso si no tiene vínculos directos con el conflicto en Ucrania. Este mecanismo, según analistas consultados por ElectionLAB, podría generar tensiones con socios comerciales clave, como Turquía o Hungría, que ya han mostrado resistencia a medidas similares en el pasado.
Irán como moneda de cambio en el Congreso
La inclusión de sanciones a Teherán fue clave para desbloquear el apoyo de Trump, quien había mostrado escepticismo inicial hacia el proyecto. Las nuevas medidas contra Irán —que afectan a entidades financieras y actores que faciliten la evasión de sanciones rusas— reflejan una estrategia de Washington para presionar a ambos países simultáneamente, aunque sin establecer un vínculo directo entre ambos conflictos. La ley mantiene, no obstante, las restricciones financieras previas contra Irán, como las impuestas a su programa nuclear.
El texto, aprobado por el Congreso en julio de 2026 tras meses de negociaciones, marca un endurecimiento adicional en la política exterior de EE.UU. hacia Moscú, en un contexto de escalada de tensiones por la guerra en Ucrania y el aumento de exportaciones rusas de energía hacia Asia.
Además de los aranceles, la ley autoriza al Ejecutivo a sancionar a entidades financieras y otros actores que ayuden a Rusia a evadir las restricciones estadounidenses. Entre los objetivos se incluyen bancos que faciliten transacciones de energía, compañías de transporte que operen la flota en la sombra y cualquier institución que provea servicios financieros a sectores estratégicos rusos, ampliando así el alcance de las sanciones más allá del comercio directo de petróleo y gas.







