El Gobierno de Scholz aprueba un paquete de ayudas sin aclarar su financiación, tras meses de tensiones entre socios de la coalición semáforo
Olaf Scholz, canciller alemán, ha presentado hoy en Berlín un paquete de ayudas de 65.000 millones de euros para mitigar el impacto de la inflación y los precios récord de la energía, una medida que recoge las propuestas de los tres partidos de la coalición gobernante: socialdemócratas, verdes y liberales.
El documento, de 13 páginas, incluye medidas concretas para contener la factura energética, pero el Gobierno no ha aclarado aún cómo se financiará este gasto extraordinario, que se suma a las ayudas ya aprobadas durante la pandemia.
La inflación en Alemania superó el 8% en agosto, impulsada por el encarecimiento de la energía tras la invasión rusa de Ucrania, que ha cortado el suministro de gas a Europa. Este paquete busca evitar un deterioro mayor de la economía alemana, la mayor de la Unión Europea.
El paquete incluye ayudas directas a hogares y empresas, pero también medidas contradictorias entre los socios de la coalición. Por ejemplo, los liberales defienden reducir el gasto público, mientras los socialdemócratas y verdes abogan por intervenciones estatales más amplias.
La oposición, liderada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Friedrich Merz, ya ha criticado la falta de claridad en la financiación, advirtiendo de que estas ayudas podrían agravar el déficit público.
El precedente de la pandemia y el desafío actual
Este no es el primer ‘bazooka’ económico que Alemania lanza en menos de dos años. En 2020, cuando Olaf Scholz aún era ministro de Finanzas bajo el Gobierno de Angela Merkel, diseñó un paquete de 750.000 millones de euros para paliar los efectos de la pandemia. Ahora, como canciller, repite la fórmula, aunque con un contexto distinto: la inflación y la crisis energética, en lugar de la recesión por el COVID-19.
La diferencia clave es que, en 2020, el Banco Central Europeo (BCE) inyectó liquidez masiva para sostener la economía. Hoy, con los tipos de interés en ascenso y la presión de Bruselas para controlar el déficit, el margen de maniobra es menor.
¿Qué se juegan los socios de la coalición?
Los socialdemócratas (SPD) de Scholz buscan consolidar su liderazgo en la coalición, pero el paquete de ayudas podría debilitar su imagen de austeridad, clave en su base electoral. Los verdes, por su parte, ven en estas medidas una oportunidad para reforzar su papel como defensores del Estado del bienestar, aunque su alianza con los liberales (FDP) complica cualquier acuerdo.
Los liberales, que presionan por reducir el gasto, podrían verse obligados a ceder en esta ocasión, pero su apoyo será crucial para aprobar el presupuesto de 2023, que ya se antoja complicado. Si la coalición se fractura, Alemania podría enfrentarse a elecciones anticipadas, algo que ningún partido desea.
Mientras, la oposición de la CDU ya ha anunciado que impugnará en los tribunales cualquier medida que considere desproporcionada, acusando al Gobierno de improvisación.
El paquete de ayudas entrará en vigor en las próximas semanas, pero su éxito dependerá no solo de su diseño, sino también de la capacidad de Scholz para mantener unida a su coalición y evitar un nuevo conflicto con Bruselas.







