El Gobierno prepara una purga de disidentes en el PSOE para las listas electorales, mientras Puente acumula fracasos y soledad en el partido
Óscar Puente, ministro de Transportes, enfrenta su mayor crisis política desde que Pedro Sánchez lo nombrara en 2023 para suceder a José Luis Ábalos. Según fuentes cercanas, el presidente lo ha relegado en el diseño preelectoral y lo ha excluido de la carrera por la secretaría general del PSOE, donde Salvador Illa emerge como favorito.
El distanciamiento entre ambos se agrava tras el fallo del Tribunal Supremo contra la ‘ley de nietos’, impulsada por su hermana Sofía Puente en 2022. Sánchez, enfurecido, ve en el ministro un lastre: su apoyo a la ley —y su posterior fracaso— ha dañado su credibilidad interna. Además, Puente ha perdido influencia en el Consejo de Ministros, donde ya no es el mismo interlocutor mordaz de antaño, según fuentes ministeriales.
Su aislamiento se extiende a la base del PSOE en Castilla y León, donde ni siquiera es visto como un perfil presidencialista. La entrevista reciente con Cristina Pardo, mediada por Iván Redondo, salió mal parada: impreciso y dubitativo, lejos del estilo que lo caracterizó al inicio. Ahora, su futuro depende de resistir en el Ministerio, su último bastión, mientras el partido prepara una purga de disidentes para las listas electorales.
El comité de listas, tutelado por Óscar López (ministro de Hacienda) y Rebeca Torró (secretaria de Organización), será clave. Puente, sin respaldo en Ferraz, podría quedar fuera de cualquier candidatura relevante. Su estrella, que brilló al inicio, se ha apagado: de estrella del rock a solista desafinado, según fuentes de su entorno.
El proceso de depuración, sin embargo, no afecta solo a Puente. El PSOE elimina disidentes para presentar una imagen unida de cara a las elecciones. Pero el mensaje es claro: Sánchez no tolera desafíos, ni siquiera los de sus ministros más cercanos.
Desde su llegada al Ministerio de Transportes, Puente ha tenido que asumir la responsabilidad de la cartera con el mayor presupuesto del Estado, convirtiéndose en el pararrayos de un presidente que avanza con rapidez. A pesar de haber aceptado el encargo “a puerta gayola”, la presión se ha intensificado cuando el Tribunal Supremo falló en 2023 sobre la ‘ley de nietos’, lo que provocó que el presidente lo percibiera como un riesgo político. Puente ha expresado en varias ocasiones que siente que el Gobierno lo está dejando caer, una sensación que se ha ido intensificando con cada semana que pasa y con cada obstáculo que se coloca en su camino desde la Moncloa.







