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Lun. Sep 14th, 2026

La OIEA lleva a Irán ante la ONU por ocultar 400 kilos de uranio

La OIEA lleva a Irán ante la ONU por ocultar 400 kilos de uranio
Wikimedia Commons (Rafael Grossi)
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La Junta de Gobernadores aprueba por 23 votos de 34 una resolución que remite el caso al Consejo de Seguridad, con China y Rusia en contra y ocho abstenciones.

La Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó este miércoles una resolución que critica a Irán por incumplir sus obligaciones de no proliferación nuclear. El texto remite el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU, según confirmó el propio organismo. La decisión salió adelante con 23 votos a favor de los 34 países con derecho a voto en la Junta.

La resolución fue presentada en Viena por Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido. En ella se insta a Irán a subsanar «urgentemente» su incumplimiento del Acuerdo de Salvaguardias con el OIEA. Tres países votaron en contra, entre ellos China y Rusia, mientras que otros ocho se abstuvieron.

El origen del conflicto está en el material nuclear que el OIEA no puede localizar. Irán ha restringido el acceso de los inspectores desde los ataques de Israel y Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes. Como consecuencia, el organismo sigue sin poder determinar el paradero de unos 400 kilos de uranio altamente enriquecido, un material cercano al uso militar.

Ese uranio está enriquecido al 60 %, un nivel muy próximo al necesario para fabricar un arma atómica. El OIEA ha expresado su preocupación por no poder determinar dónde se encuentra actualmente ese material tras los ataques contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025 y desde finales de febrero pasado. Tras los primeros ataques, el régimen de Irán restringió en verano de 2025 el acceso a los inspectores, alegando motivos de seguridad.

Qué exige Grossi para verificar el programa iraní

El director general del OIEA, Rafael Grossi, necesita acceso a las instalaciones para poder «proporcionar las garantías necesarias respecto de la corrección y exhaustividad de las declaraciones de Irán», según recoge la resolución. Grossi ha insistido en que el acceso de los inspectores es indispensable incluso después de los ataques. Solo así el OIEA puede verificar el cumplimiento por parte de Irán de sus obligaciones de salvaguardias, es decir, los controles que permiten determinar si todo el material nuclear se utiliza con fines pacíficos.

Sin esa verificación, el organismo no puede certificar que el programa nuclear iraní siga siendo civil. La salvaguardia es el mecanismo por el que un Estado acepta que los inspectores comprueben que no desvía material de sus usos declarados hacia fines militares. Cuando ese acceso se bloquea, el OIEA pierde la capacidad de dar garantías y debe trasladar la alerta a instancias superiores.

El precedente que no se repetía desde 2006

La decisión supone la primera vez desde 2006 que una resolución de la Junta de Gobernadores del OIEA sobre Irán es remitida al Consejo de Seguridad de la ONU. En ese órgano, China y Rusia, ambos aliados de Irán, tienen derecho de veto. Ese veto es la razón por la que el traslado a Nueva York no garantiza por sí solo ninguna medida contra Teherán.

La Junta de Gobernadores es el órgano ejecutivo del OIEA y reúne a 35 países, de los que 34 tienen derecho a voto en esta votación. Sus resoluciones no imponen sanciones por sí mismas. Lo que hacen es elevar el caso al Consejo de Seguridad, el único órgano de la ONU con capacidad de aprobar sanciones o autorizar otro tipo de medidas coercitivas.

La resolución supone una nueva escalada diplomática en el intento de las potencias occidentales de presionar a Irán. El objetivo es que Teherán permita un mayor acceso de los inspectores del OIEA y facilite información sobre el paradero de su uranio altamente enriquecido.

Qué se juega cada actor tras el voto en Viena

El reparto de votos deja ver las posiciones de cada bloque. Los cuatro promotores europeos y Estados Unidos lograron reunir 23 apoyos, suficiente para sacar adelante el texto. China y Rusia quedaron en el lado contrario, junto a un tercer país que también votó en contra. Las ocho abstenciones reflejan la distancia de una parte de la Junta ante un paso que endurece el tono contra Irán.

Para Teherán, el traslado al Consejo de Seguridad abre la puerta a que el caso iraní vuelva a instalarse en la agenda de máxima prioridad de la ONU, algo que no ocurría desde 2006. Para Washington, Londres, París y Berlín, la votación es una forma de dejar constancia institucional del bloqueo de los inspectores. Para Moscú y Pekín, el veto en el Consejo de Seguridad es la herramienta que puede frenar cualquier avance del expediente.

El OIEA mantiene abierta la incógnita central: dónde están los 400 kilos de uranio enriquecido al 60 %. Mientras no pueda acceder a las instalaciones ni recibir las declaraciones completas de Irán, el organismo no podrá cerrar esa pregunta ni certificar el carácter pacífico del programa nuclear iraní.

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