Hsiao Bi-khim acudió sin aviso a Pekín a la II Conferencia Europea por la Libertad y la Democracia en la isla italiana de Ventotene, que concluye este sábado.
El régimen comunista de China presentó este viernes una protesta formal ante Italia y exigió al país europeo que respete el principio de «una sola China» después de que la vicepresidenta taiwanesa, Hsiao Bi-khim, viajara al país europeo para participar en un foro sobre libertad y democracia sin previo aviso a Pekín. La portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Mao Ning, indicó que las autoridades del taiwanés Partido Democrático Progresista (PDP, gobernante) usan el pretexto de la democracia y la libertad para «buscar la independencia apoyándose en fuerzas extranjeras».
«Esta conducta resulta despreciable y será en vano», estimó la vocera, que reiteró que Taiwán, isla autogobernada democráticamente desde 1949, «es parte inalienable del territorio chino». Mao subrayó que China se opone firmemente a que los países con relaciones diplomáticas con China mantengan cualquier tipo de intercambio oficial con Taiwán, a la vez que instó a las partes correspondientes a cumplir con acciones concretas el principio de «una sola China».
El Ministerio de Exteriores isleño informó este viernes de que Hsiao Bi-khim viajó acompañada del titular de Exteriores, Lin Chia-Lung, a la isla italiana de Ventotene, donde el jueves comenzó la II Conferencia Europea por la Libertad y la Democracia, que se prolongará hasta mañana, sábado. La vicepresidenta del Parlamento Europeo y principal promotora del evento en Ventotene, Pina Picierno, anunció en el foro la llegada a Italia de Hsiao y defendió en sus cuentas en redes sociales que «nadie puede dictar quién es recibido en suelo europeo, qué voces pueden escucharse o qué presencias deben ser ocultadas».
El precedente de la reunión de la IPAC en noviembre
La vicepresidenta taiwanesa ya estuvo en Europa en noviembre del año pasado, cuando intervino en la reunión anual de la Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC), una organización a la que Pekín acusó entonces de «exagerar maliciosamente temas relacionados con China» y de servir como «herramienta del PDP para apoyarse en potencias extranjeras y buscar relevancia». Aquel episodio y el de ahora comparten el mismo patrón: una presencia taiwanesa en territorio europeo que Pekín no autoriza y que interpreta como un desafío al principio de «una sola China», la doctrina por la que China condiciona sus relaciones diplomáticas con terceros países a que estos no reconozcan a Taiwán como Estado.
China considera a Taiwán una «parte inalienable» de su territorio y no ha descartado el uso de la fuerza para lograr la «reunificación nacional», uno de los objetivos declarados del presidente, Xi Jinping. El Gobierno de Taiwán, liderado desde 2016 por el PDP, una formación de tendencia soberanista, defiende que la isla ya es ‘de facto’ un país independiente y sostiene que su futuro sólo puede ser decidido por sus 23 millones de habitantes.
Por qué Italia queda en el centro del pulso
El viaje de Hsiao Bi-khim coloca a Italia en una posición delicada, ya que mantiene relaciones diplomáticas con China y, por tanto, según la doctrina que Mao Ning ha reiterado, no debería mantener intercambios oficiales con Taiwán. La protesta formal presentada este viernes es el instrumento con el que Pekín marca ese límite: no se dirige contra la conferencia en sí, sino contra la presencia de una vicepresidenta taiwanesa en suelo italiano sin aviso previo a las autoridades chinas.
El foro de Ventotene reúne a participantes europeos en torno a la libertad y la democracia, y su celebración en una isla italiana ha servido de escenario para que la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Pina Picierno, reivindicara el derecho de Europa a decidir a quién recibe. La cita concluye este sábado, después de que el jueves arrancara con la intervención de la propia Picierno anunciando la llegada de la delegación taiwanesa.
La secuencia de este viernes deja tres frentes abiertos: la protesta china ante Italia, la defensa taiwanesa de su derecho a participar en foros internacionales y el respaldo público de una vicepresidenta del Parlamento Europeo a esa presencia. El Gobierno de Taiwán, liderado por el PDP desde 2016, sostiene que su futuro sólo puede ser decidido por sus 23 millones de habitantes, mientras Pekín mantiene que la isla es parte inalienable de su territorio y no descarta la fuerza para lograr la reunificación.







