El grupo, expulsado de Emiratos, operó sin restricciones en Marbella durante semanas bajo vigilancia policial, según fuentes de seguridad
El Gobierno de Israel sigue el rastro en España de un grupo de ciudadanos iraníes con presuntos vínculos con el régimen de los ayatolás y milicias como Hezbolá. Según fuentes consultadas, estos individuos obtuvieron visados españoles en junio tras ser expulsados de Emiratos Árabes, donde sus fondos fueron congelados por Catar. Desde Madrid, se trasladaron a Marbella, donde permanecieron semanas sin restricciones, aunque bajo discreta vigilancia policial.
La operación habría contado con la cobertura del Ministerio de Asuntos Exteriores, lo que ha generado malestar en Washington. Fuentes diplomáticas estadounidenses lo califican como «un nuevo motivo de desconfianza» hacia el Gobierno de Sánchez, en un momento de tensas relaciones bilaterales. El episodio también amenaza la colaboración entre el CNI y el Mossad, tradicionalmente fluida, y agrava las relaciones con Israel tras la ruptura diplomática iniciada en marzo.
El grupo, identificado por Inteligencia israelí como radicalizado y vinculado a actividades contra objetivos israelíes, operó en Marbella sin que Exteriores explicara su presencia. Su expulsión desde Emiratos —clave para Marruecos— añade complejidad a la crisis diplomática, especialmente tras las acusaciones de Sánchez a Israel por la situación en Ceuta.
El Ministerio del Interior también habría estado al corriente de su estancia, según fuentes de seguridad del Estado, que se muestran «perplejas» por la falta de medidas. La investigación, llevada a cabo de forma reservada, refleja un escenario de fragmentación en el régimen iraní tras la eliminación del ayatolá Jameneí en febrero.







