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Tras su victoria en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el partido ultraderechista no logra gobernar ningún municipio en este estado federado, donde la CDU y el SPD consolidan su dominio local

Alice Weidel, líder de Alternativa para Alemania (AfD), no ha logrado imponerse en ninguna de las tres alcaldías que disputaba en la segunda vuelta electoral celebrada el domingo en el estado federado de Baja Sajonia, en el noroeste de Alemania. Los resultados, conocidos tras una primera vuelta en la que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) —socio del Gobierno central— se impusieron, consolidan el fracaso de la formación ultraderechista en su intento por ganar peso local en una región clave para su estrategia electoral.

Este revés se produce solo una semana después de que la AfD obtuviera triunfos históricos en los estados vecinos de Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, territorios que formaron parte de la antigua República Democrática Alemana (RDA). En Baja Sajonia, en cambio, la CDU —liderada por el canciller Friedrich Merz— y el SPD han mantenido su hegemonía, tanto en la capital regional como en los municipios más poblados.

En Salzgitter, la candidata de la AfD, Patricia Mair, quedó en segundo lugar con el 25,3 % de los votos, por detrás del alcalde saliente Frank Klingebiel (CDU), quien logró la reelección con el 74,7 %. Klingebiel ya había liderado la primera vuelta con el 45,6 %, mientras que Mair obtuvo el 25,7 %. En Münster, la candidata independiente Anna Adamczak se impuso con el 80,5 % de los sufragios, superando al candidato de la AfD, Christopher Weynand, que quedó con el 19,5 %. Finalmente, en Bocéenme, el independiente Jens Lüer venció al candidato de la AfD, Felix Mull, con un 69,6 % frente al 30,4 %.

En la capital regional, Hannover, el alcalde Belio Onay (Los Verdes) ganó la segunda vuelta con el 61,5 % de los votos, derrotando a Axel von der Ohe (SPD), quien obtuvo el 38,5 %. Sin embargo, en la región capitalina, el SPD sí logró un triunfo clave: su candidata, Eva Bender, se alzó con el 69,4 % de los votos en las elecciones regionales, superando al candidato de la CDU, Oliver Junk, quien quedó con el 30,6 %. Este resultado refuerza la posición del SPD como segunda fuerza política en la región, tras la CDU.

AfD triunfa en el Este, pero falla en el Oeste

La AfD ha consolidado su presencia en los estados del antiguo bloque comunista, donde su discurso nacionalista y antiinmigración resuena con fuerza. En Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la formación liderada por Alice Weidel y Tino Chrupalla ha obtenido resultados históricos, superando incluso a la CDU en algunas zonas. Sin embargo, en Baja Sajonia —una región más próspera y menos afectada por la desindustrialización post-RDA—, la AfD no ha logrado trascender como fuerza local.

Este contraste refleja una división geográfica clara en el electorado alemán: mientras en el Este la AfD capitaliza el descontento con la migración y la globalización, en el Oeste —donde la economía es más dinámica y la sociedad más diversa— los partidos tradicionales (CDU y SPD) mantienen su dominio. La AfD, que aspira a convertirse en una alternativa real al establishment, enfrenta ahora el desafío de demostrar que su éxito en el Este puede replicarse en otras regiones.

Las implicaciones: ¿un revés temporal o un freno estructural?

Para la AfD, estos resultados en Baja Sajonia son un recordatorio de que su crecimiento electoral no es uniforme en todo el país. Aunque su victoria en el Este es un síntoma de su capacidad para movilizar a un electorado descontento, su incapacidad para ganar alcaldías en el Oeste sugiere que su discurso no conecta igual en todas las regiones. Esto podría limitar su capacidad para consolidarse como una fuerza de gobierno a nivel federal, donde necesitaría apoyo más allá de las zonas rurales y deprimidas.

Por su parte, la CDU y el SPD han demostrado que, pese a los vaivenes en las encuestas nacionales, mantienen una base electoral sólida en las elecciones locales. Para la CDU, liderada por Friedrich Merz, estos resultados son una señal positiva en un momento en el que el partido enfrenta desafíos internos y la competencia de la AfD. El SPD, aunque en declive a nivel nacional, sigue siendo una fuerza clave en regiones como Baja Sajonia, donde su victoria en la capital regional refuerza su papel como socio indispensable del Gobierno federal.

El próximo desafío para la AfD será demostrar que su éxito en el Este no es un fenómeno aislado, sino el inicio de una tendencia que podría extenderse a otras regiones. De lo contrario, su ambición de convertirse en una alternativa real de gobierno en Berlín podría verse truncada por su incapacidad para trascender las zonas más conservadoras y menos urbanizadas del país.

El sistema electoral municipal alemán exige que, cuando ningún candidato supera el 50 % de los votos en la primera vuelta, se celebre una segunda vuelta entre los dos más votados, un mecanismo que en esta ocasión ha obligado a los electores de hasta 123 municipios de Baja Sajonia a volver a las urnas. En los tres ayuntamientos donde la AfD había logrado clasificarse —Salzgitter, Munster y Bocéenme—, sus candidatos partían como segundos en la primera vuelta, pero la suma de los votos de los demás partidos en la segunda cita ha terminado por cerrarles el paso, un patrón de concentración del voto útil que ya se había observado en otras citas locales del país.

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