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Sáb. Sep 26th, 2026
La AfD supera el 29% en Alemania y deja a la CDU/CSU al borde de la irrelevancia electoral
Wikimedia Commons (Friedrich Merz)
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El sondeo de INSA sitúa al partido ultraderechista como fuerza dominante, con 210 escaños proyectados, mientras la coalición de gobierno colapsa a 77 de la mayoría absoluta

Friedrich Merz enfrenta un escenario político insostenible en Alemania tras los resultados del sondeo de INSA publicado este 26 de septiembre de 2026. La encuesta sitúa a la Alternativa para Alemania (AfD), partido de ultraderecha, como primera fuerza con el 29,0% de los votos, diez puntos por encima de la Unión Demócrata Cristiana (CDU)/Unión Social Cristiana (CSU), que se hunde hasta el 19,0%, su mínimo histórico. Este desplome deja al canciller en una posición aritmética sin salida: la coalición actual entre CDU/CSU y Partido Socialdemócrata (SPD) sumaría solo 239 escaños en un Bundestag de 630 diputados, a 77 de la mayoría absoluta de 316.

La AfD, por su parte, alcanzaría 210 escaños según la proyección de Electo manía sobre los datos de INSA, a solo 29 de la coalición gobernante y a 106 de la mayoría absoluta en solitario. Este escenario representa un vuelco sin precedentes en la historia reciente alemana, donde ningún partido ha logrado acercarse tanto al poder en solitario con un discurso tan radical. La alianza progresista entre Los Verdes (Grüne), SPD y La Izquierda (Die Linke) sumaría 282 escaños, insuficientes para gobernar sin apoyos externos, en un contexto donde el histórico cordón sanitario contra Die Linke sigue sin desbloquearse.

El sondeo de INSA, con una calificación de 8,28 sobre 10 en el sistema Pollock de Electo manía, refleja una tendencia clara: la CDU/CSU, liderada por Merz, pierde apoyo a un ritmo acelerado, mientras la AfD consolida su posición como principal fuerza de oposición. El Partido Democrático Libre (FDP) y el Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW), ambos por debajo del 5% necesario para acceder al Bundestag, desaparecen del mapa parlamentario según esta proyección.

El colapso de la CDU/CSU y el ascenso de la ultraderecha

La caída de la CDU/CSU al 19,0% no solo marca un récord negativo para el partido, sino que refleja el agotamiento de su estrategia política tras años de gobierno. La coalición con el SPD, que permitió a Olaf Scholz llegar a la cancillería en 2021, se ha visto erosionada por la inflación, la crisis energética y el descontento social. La AfD, por su parte, capitaliza este malestar con un discurso centrado en la inmigración, el euroescepticismo y el rechazo a las políticas climáticas, temas que han ganado relevancia en un contexto de incertidumbre económica.

La proyección de escaños de Electo manía —que aplica el sistema de reparto alemán a los datos de INSA— confirma lo que las encuestas venían anticipando: la AfD no solo lidera el sondeo, sino que se posiciona como la única fuerza con capacidad real para desafiar el statu quo. Su avance del 29,0% (frente al 24,3% registrado en las elecciones de 2021) la sitúa como el partido más votado, superando incluso a la CDU/CSU, que en 2021 obtuvo el 24,1%. Este crecimiento se explica por su capacidad para movilizar a un electorado descontento con las políticas de centro, especialmente en las regiones orientales del país, donde su apoyo tradicional es más sólido.

El SPD, por su parte, mantiene un 14,0%, similar a su resultado en 2021, pero insuficiente para recuperar el terreno perdido frente a la AfD. Los Verdes (Grüne), que en 2021 obtuvieron el 14,8%, caen ligeramente al 15,0%, mientras que Die Linke se mantiene estable en el 10,0%, aunque su futuro parlamentario depende de si supera el umbral del 5% en las elecciones de 2029.

¿Qué implica este escenario para las elecciones de 2029?

Las elecciones federales alemanas están previstas para 2029, pero este sondeo anticipa un escenario de alta volatilidad. La AfD, si mantiene su tendencia, podría presentarse como la principal alternativa de gobierno, aunque su radicalismo dificulta cualquier alianza estable. La CDU/CSU, en cambio, debería replantearse su estrategia si quiere evitar una derrota histórica. Su caída al 19,0% —por debajo incluso de los Verdes— refleja un partido en crisis, sin capacidad para atraer a los votantes moderados que históricamente lo apoyaron.

Para el SPD, la situación es igualmente complicada. Aunque mantiene su base electoral, su papel como socio de gobierno en la coalición actual se vuelve insostenible si la AfD sigue creciendo. La alianza progresista con Grüne y Die Linke podría ser una opción, pero el veto histórico al cordón sanitario —que impide a los partidos de izquierda gobernar juntos— sigue vigente. Sin un cambio en esta dinámica, ninguna de las dos coaliciones (ni la de centro-derecha ni la progresista) alcanzaría la mayoría absoluta, lo que obligaría a negociaciones complejas con partidos menores o incluso con la AfD, algo impensable para la mayoría de la clase política alemana.

El FDP y el BSW, por su parte, enfrentan un futuro incierto. Ambos partidos, con un 4,0% y 3,0% respectivamente, están por debajo del umbral del 5% necesario para entrar en el Bundestag. Su desaparición del parlamento alemán tendría consecuencias directas en la representación política del país, especialmente en temas como la economía liberal (FDP) o el euroescepticismo de izquierda (BSW).

El sondeo de INSA también revela un cambio generacional en el electorado alemán. La AfD atrae especialmente a votantes jóvenes y de clase media-baja, mientras que la CDU/CSU pierde apoyo entre los sectores más educados y urbanos. Este desplazamiento demográfico explica en parte por qué la ultraderecha gana terreno en regiones con menos tradición industrial y más descontento social.

En términos prácticos, este escenario obliga a la clase política alemana a replantearse su estrategia. Si la AfD sigue creciendo, podría forzar un giro a la derecha en el debate político, con políticas más restrictivas en materia de inmigración y seguridad. Para la CDU/CSU, la prioridad sería recuperar votantes moderados, posiblemente con un discurso menos tecnocrático y más cercano a las preocupaciones sociales. El SPD, por su parte, debería definir si apuesta por una alianza con Grüne y Die Linke —a pesar del cordón sanitario— o si busca nuevos socios en el centro.

El próximo paso será verificar si este sondeo se confirma en las siguientes encuestas. La AfD ya ha anunciado que utilizará estos datos para reforzar su campaña, mientras que la CDU/CSU debería reaccionar con urgencia si no quiere repetir el error de otros partidos europeos que subestimaron el avance de la ultraderecha. En un contexto de creciente polarización, este sondeo no solo refleja el estado actual del electorado alemán, sino también los desafíos que enfrentará el país en los próximos años.

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