El Parlamento escocés reconoce el principio independentista, pero sin convocar referéndum; Marra defiende consenso previo y Swinney rechaza que sea prerrogativa de partidos
El Parlamento escocés aprobó este martes por 84 votos a favor y 18 en contra una moción que reconoce el derecho de Escocia a decidir su futuro constitucional, con el respaldo del gobernante Partido Nacional Escocés (SNP), los Verdes y, por primera vez, el Partido Laborista escocés.
La iniciativa, impulsada por el ministro principal escocés y líder del SNP, John Swinney, establece que «Escocia es una nación que tiene derecho a decidir su propio futuro». Aunque la votación no es vinculante ni activa un referéndum —el Tribunal Supremo británico lo prohibió en 2022—, marca un giro político tras el apoyo laborista, apenas tres días después de que Michael Marra asumiera el liderazgo de su formación regional.
Marra, que se opone a la independencia y a un nuevo referéndum en el corto plazo, defendió que el derecho a decidir «existe, pero debe construirse con consenso». Su enmienda añadió al texto la necesidad de abordar problemas como la pobreza infantil y la vivienda, prioridades que el SNP no mencionó. Mientras, los diputados de Reform UK abandonaron el hemiciclo en protesta, tachando la sesión de «pérdida de tiempo».
El debate llega en un contexto clave: en el referéndum de 2014, el 55% votó por permanecer en el Reino Unido, pero el independentismo sigue activo. La moción actual no cambia la legalidad —solo el Parlamento británico puede convocar una consulta—, pero refleja la tensión entre el deseo de autodeterminación y la falta de mayoría clara para materializarlo.





