El presidente francés reclama también una tregua en el mar Negro para liberar cereales y denuncia la situación en Gaza ante la Asamblea General.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, respaldó este martes ante la Asamblea General de la ONU «una doble moratoria» de los ataques contra instalaciones energéticas en Rusia y Ucrania. En su discurso, Macron pidió frenar los ataques contra la energía y las infraestructuras civiles «de uno lado y el otro». La propuesta busca reducir los daños sobre infraestructuras que afectan a la población civil de ambos países.
Macron sumó a esa petición una segunda tregua, en este caso en el mar Negro. Según dijo, esa moratoria permitiría liberar los cereales y dar respuesta a la seguridad alimentaria. El presidente francés calificó esa cuestión de crucial para muchos países emergentes y en desarrollo. La salida de grano por esa ruta marítima es clave para el suministro de numerosos mercados internacionales.
El discurso no se limitó al ámbito energético. Macron advirtió contra el «retorno de la ley de la selva» en el mundo y pidió a los Estados mantenerse «firmes junto a las Naciones Unidas». Planteó la disyuntiva entre vivir en un estado de naturaleza o en una sociedad internacional civilizada. «Nuestro deber, ahora más que nunca, es mantenernos firmes junto a las Naciones Unidas para decidir precisamente juntos el interés común», añadió.
La denuncia de Macron sobre Gaza y Cisjordania
Macron aprovechó su intervención para denunciar la situación en Gaza, que describió como un espectáculo «que nos hace avergonzarnos a todos». Volvió a llamar al reconocimiento de la soberanía de Palestina, un año después de que Francia reconociera al Estado palestino. «Algunos se jactan de una paz pretendida», afirmó sin precisar a quién se refería. A continuación sostuvo que esa paz no ha reabierto las vías humanitarias.
El presidente francés citó también la situación en Cisjordania. Allí denunció «violaciones» de la legalidad y preguntó «¿en nombre de qué?», lo que provocó los aplausos del auditorio. Macron constató además que «Hamás nunca ha actuado en Cisjordania». Con ese argumento, defendió que lo que ocurre en Gaza y Cisjordania pone en cuestión las condiciones para una solución que garantice los derechos del pueblo palestino y, al mismo tiempo, la seguridad de Israel.
El peso de Francia en el Consejo de Seguridad
La intervención de Macron se produce en un contexto institucional concreto. Francia es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, junto a Estados Unidos, Rusia, China y Reino Unido. Esa condición le otorga derecho de veto sobre las resoluciones que adopte ese órgano. Por eso sus posiciones en la Asamblea General tienen un peso que va más allá del discurso: marcan la línea que París puede defender después en la negociación de textos vinculantes.
La Asamblea General, ante la que habló Macron, reúne a los 193 Estados miembros de Naciones Unidas. Sus resoluciones no son vinculantes, a diferencia de las del Consejo de Seguridad. Ese formato explica que los discursos anuales de los jefes de Estado y de Gobierno sirvan sobre todo para fijar posición política y marcar prioridades ante el resto de socios. La cita de este martes forma parte de ese calendario diplomático habitual.
Ucrania y Oriente Próximo, dos frentes abiertos
La propuesta de moratoria energética conecta con uno de los frentes que más ha marcado la agenda internacional de los últimos años. Los ataques contra infraestructuras eléctricas en Ucrania han sido una constante desde el inicio de la invasión rusa, con impacto directo sobre el suministro de la población civil durante los meses de invierno. La idea de una tregua recíproca que proteja esas instalaciones en ambos lados del conflicto es la que Macron trasladó a la Asamblea.
En paralelo, el llamamiento sobre el mar Negro apunta a otro problema con alcance global. La ruta marítima de esa zona es una de las principales vías de salida del cereal ucraniano hacia los mercados internacionales. Cuando esa salida se bloquea, el efecto se traslada a los precios de los alimentos en países que dependen de esas importaciones, muchos de ellos en desarrollo. De ahí que Macron vinculara esa moratoria con la seguridad alimentaria de forma expresa.
El reconocimiento del Estado palestino por parte de Francia, que Macron situó como referencia temporal en su discurso, forma parte de una posición que París ya había adoptado. Un año después de ese paso, el presidente francés reclamó extender esa posición al conjunto de la comunidad internacional. Su argumento central fue que la situación sobre el terreno cuestiona las condiciones para una solución que combine los derechos del pueblo palestino con la seguridad de Israel.






