Los líderes de Plaid Cymru, SNP y Sinn Féin exigen referendos y más competencias en cumbre en Cardiff, mientras Burnham descarta nuevos votos
Los líderes independentistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte —John Sídney (SNP), Chun ap Iorwerth (Plaid Cymru) y Michelle O’Neill (Sinn Féin)— firmaron este lunes en Cardiff un memorando de entendimiento para impulsar la independencia de sus regiones y presionar al Gobierno británico. La cumbre, celebrada en un hotel de la capital galesa, marca la primera vez que estos tres territorios —gobernados por partidos con aspiraciones secesionistas— actúan de forma conjunta para exigir al primer ministro, Andy Burnham, el derecho a celebrar referendos y recuperar competencias.
El acuerdo, anunciado tras meses de negociaciones, incluye una declaración conjunta donde los tres partidos reclaman a Londres la posibilidad de consultas soberanistas, algo que Burnham rechazó esta semana en el Parlamento, aunque abrió la puerta a revisar su postura si existe un «consenso claro» en Escocia. Sídney, líder del SNP, advirtió que el statu quo es «insostenible» y acusó a Burnham de ser «el último primer ministro del Reino Unido» si no actúa. La presión se incrementa tras las declaraciones de Donald Trump en Dublín, donde el presidente estadounidense apoyó la reunificación irlandesa, un tema sensible en Belfast.
El encuentro en Cardiff, al que también asistió Mary Lou McDonald (Sinn Féin, líder de la oposición en Irlanda), refuerza la alianza entre partidos que, aunque no controlan el poder en Londres, dominan sus respectivos parlamentos regionales. Plaid Cymru gobierna Gales desde 2024, el SNP lidera Escocia desde 2021 y el Sinn Féin —mayoría en Irlanda del Norte desde 2022— comparte el Ejecutivo local con el DUP. Su coordinación, según fuentes, busca elevar el coste político para Burnham, que enfrenta además recortes presupuestarios y tensiones con la UE por el Brexit.
El memorando no tiene fuerza legal, pero sí simbólica: los tres partidos suman más del 40% de los votos en sus territorios y, según encuestas recientes, el apoyo a la independencia supera el 50% en Escocia y ronda el 30% en Gales. Irlanda del Norte, dividida por el conflicto histórico, mantiene un 25% de respaldo, aunque el Sinn Féin prioriza ahora la reunificación con la República. La cumbre llega en un momento clave: el Reino Unido enfrenta presiones fiscales por el Brexit y Burnham ha prometido «dialogar» con las regiones, pero sin ceder en lo esencial.
El SNP ya intentó un referéndum en 2014 (perdido por un 55% frente al 45%), y el Gobierno británico bloqueó una nueva consulta en 2023. Esta vez, los nacionalistas apuestan por unir fuerzas para forzar a Londres a negociar. «No es solo Escocia», declaró Swinney. «Es el futuro de estas islas». El desafío, sin embargo, choca con la realidad: ninguno de los tres territorios tiene mayoría absoluta en el Parlamento británico, y el Partido Laborista de Burnham —que gobierna con apoyo del DUP— se resiste a ceder soberanía.







