El líder ordena cursos de adoctrinamiento ideológico y aparta a generales clave, como Zhang Youxia, en la mayor ofensiva militar desde 2012
Pekín, 14 de septiembre de 2026 — Xi Jinping ha impulsado la mayor purga militar desde su llegada al poder en 2012, combinando cursos de adoctrinamiento ideológico con el apartamiento de decenas de altos mandos acusados de corrupción. Desde abril, el Ejército Popular de Liberación (EPL) somete a generales y oficiales a un programa de «reeducación política» que incluye clases sobre la doctrina de Xi, análisis de casos reales de corrupción y juramentos de lealtad absoluta al Partido Comunista Chino (Poch).
El programa, inaugurado el 8 de abril y prolongado durante diez semanas, mezcla ejercicios físicos con sesiones teóricas sobre el *Pensamiento de Xi Jinping* —la doctrina oficial— y normas disciplinarias. Según el *Diario del Ejército Popular de Liberación*, el propio líder chino exigió a los oficiales «combatir las injusticias» dentro de las fuerzas armadas. La ofensiva coincide con la caída de figuras clave como el general Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central y uno de los militares más influyentes del país, acusado de «graves violaciones de la disciplina del Partido».
Desde 2023, al menos siete miembros de la Comisión Militar Central —el órgano que dirige el EPL— han sido investigados o apartados. Entre ellos, el general Liu Zenly, jefe del Estado Mayor Conjunto, y los exministros de Defensa Li Shangfu y Wei Fenghe, condenados en mayo a pena de muerte suspendida (equivalente a cadena perpetua sin reducción). Xi justifica la campaña con un mensaje recurrente: *»Un ejército corrupto nunca ganará una guerra, por avanzadas que sean sus armas»*.
El contexto es clave: China acelera su modernización militar para cumplir el objetivo de completar la renovación del EPL antes de 2027 —el centenario de sus fuerzas armadas—. Mientras Occidente observa sus avances tecnológicos (cazas furtivos, misiles hipersónicos), el régimen recurre a métodos clásicos: la fidelidad ideológica como «primer sistema de armas». La Comisión Militar Central, reducida a solo dos miembros leales (Xi y Zhang Shengmin, responsable de disciplina), refleja el control absoluto que el líder ejerce sobre el ejército.
La estrategia responde a un problema histórico: la corrupción enquistada en altos mandos. Según funcionarios del Departamento de Trabajo Político del EPL, estos cursos buscan «inmunizar» al ejército contra el enemigo que más preocupa a Xi: la deslealtad al Partido. La última purga, sin embargo, podría debilitar temporalmente la capacidad operativa del EPL en un momento crítico, con tensiones crecientes en el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional.







