El embajador estadounidense confirma negociaciones secretas con Pekín mientras senadores republicanos presionan para desbloquear el envío de armamento a la isla
David Perdue, embajador de Estados Unidos en China, ha revelado el domingo que el presidente Donald Trump planteó al líder chino Xi Jinping la posibilidad de vender armas a Pekín durante sus recientes negociaciones, en un movimiento que contrasta con la retención de un paquete de armamento por valor de 14.000 millones de dólares (12.295 millones de euros) destinado a Taiwán. Las declaraciones, realizadas en una entrevista con Fox News, coinciden con el anuncio de un nuevo marco de diálogo comercial entre ambas potencias para reducir aranceles sobre 30.000 millones de dólares (25.500 millones de euros) en mercancías por cada lado.
Perdue detalló que Trump mencionó durante las conversaciones que Estados Unidos vende armas a otros países y preguntó a Xi si estaría interesado en adquirir algunas. «El presidente Trump sigue diciendo: Oye, vendemos armas a otras personas en todo el mundo», declaró el diplomático. Según el embajador, las negociaciones sobre ventas de armamento a China son un tema recurrente en los encuentros entre ambos líderes.
Sin embargo, un funcionario del Departamento de Estado desmintió estas afirmaciones, asegurando que «no existe ninguna oferta ni plan para vender armas» a Pekín. La legislación estadounidense prohíbe explícitamente la venta de armamento a China, aunque permite envíos a Taiwán bajo el marco de la Ley de Relaciones con Taiwán, aprobada en 1979.
El bloqueo del envío de armas a Taiwán, valorado en 14.000 millones de dólares, se produce pese a que el Congreso estadounidense ya había aprobado el paquete en enero de 2026. Según informó The New York Times, el Departamento de Estado ha mantenido el armamento retenido desde entonces, a pesar de que Trump reconoció en mayo que lo utilizaba como «baza negociadora» con China. En una entrevista grabada durante su visita a Pekín, Trump afirmó que las ventas de armas a Taiwán eran una «herramienta clave» en las negociaciones con Xi Jinping.
La retención del armamento ha generado tensiones en el Congreso. En mayo, 47 senadores, tanto republicanos como demócratas, enviaron una carta a Trump instándole a proceder con la venta. El miércoles, horas antes de la llegada de Xi Jinping a Washington, cuatro senadores republicanos —entre ellos el líder de la mayoría, Mitch O’Connell— volvieron a presionar al Gobierno para que desbloqueara los fondos. Además, solicitaron la asignación de 300 millones de dólares adicionales para la compra de armas por parte de Taiwán y 1.000 millones de dólares para la Iniciativa de Cooperación en Seguridad con Taiwán, un programa de defensa estadounidense.
Taiwán central, China amenaza invasión, ley obliga armas
Taiwán ocupa un lugar central en la política exterior de Estados Unidos por su posición geopolítica y su disputada soberanía. China considera la isla una provincia rebelde y ha amenazado con una invasión militar si se declara formalmente independiente. La Ley de Relaciones con Taiwán obliga a Washington a proveer a la isla de armas para su defensa, aunque el volumen y tipo de armamento depende de decisiones políticas.
Trump ha utilizado la venta de armas a Taiwán como palanca en sus negociaciones con China, especialmente en temas comerciales. Su administración ha retrasado o cancelado múltiples envíos de armamento en los últimos años, argumentando que buscan «equilibrar» las relaciones con Pekín. Sin embargo, estos movimientos han generado críticas desde el Congreso y desde aliados como Japón y Australia, que ven en Taiwán un frente clave para contener la influencia china en la región.
China ve venta como violación, Trump intenta debilitar
Para China, la posible venta de armas por parte de Trump representaría un cambio radical en su política exterior. Pekín ha insistido en que cualquier venta de armamento estadounidense a Taiwán viola el principio de «una sola China», reconocido internacionalmente. La oferta de Trump, si se materializara, podría interpretarse como un intento de debilitar el apoyo occidental a Taiwán a cambio de concesiones económicas.
Por su parte, Taiwán depende de Estados Unidos para su seguridad. La retención de los 14.000 millones de dólares en armamento ha dejado al Gobierno de la isla en una posición vulnerable, especialmente ante el aumento de maniobras militares chinas cerca de sus costas. El presidente taiwanés, Lai Ching-te, ha instado en repetidas ocasiones a Washington a cumplir con sus compromisos.
En el Congreso estadounidense, la presión para desbloquear las ventas de armas es bipartidista. Aunque Trump ha contado con el apoyo de sectores del Partido Republicano, la retención prolongada del armamento ha generado fracturas internas. Senadores como McConnell han advertido que la indecisión de la administración podría debilitar la alianza con Taiwán y afectar a la estabilidad regional.
Finalmente, para Xi Jinping, estas negociaciones son una oportunidad para consolidar su posición en la escena internacional. China ha logrado avances significativos en su relación con Estados Unidos en temas comerciales, pero la cuestión de Taiwán sigue siendo un punto de fricción irreconciliable. La posible venta de armas a Pekín podría interpretarse como un gesto de Trump para mejorar su imagen en el extranjero antes de las elecciones de 2028, aunque también podría desencadenar una crisis diplomática con aliados como Japón y Corea del Sur.






