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Lun. Sep 28th, 2026
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Las autoridades congoleñas informan de 3.901 fallecidos y 2.070 recuperados, mientras el seguimiento de contactos alcanza solo el 74,7%

La epidemia de ébola declarada el 15 de mayo en la República Democrática del Congo (RDC) ha superado los 8.000 casos confirmados y se acerca a los 4.000 fallecidos, según el último informe del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de ese país, con datos hasta el 26 de septiembre. El balance oficial registra 8.067 infecciones confirmadas, de las cuales 3.901 han resultado mortales, lo que eleva la tasa de letalidad al 48,4%. Además, 2.070 pacientes se han recuperado y 773 permanecen hospitalizados o en aislamiento, mientras la capacidad de rastreo de contactos se sitúa en un 74,7%, muy por debajo del umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El INSP, organismo dependiente del Ministerio de Salud Pública de la RDC, destaca que la epidemia, declarada en la provincia de North Tibú, mantiene una tendencia al alza en casos confirmados y fallecidos. Aunque el número de recuperaciones ha aumentado en las últimas semanas, la tasa de letalidad sigue siendo crítica, superando el 40% en todas las variantes del virus registradas en el país desde 2018. La OMS ha calificado esta epidemia como un evento de salud pública de importancia internacional, lo que obliga a la comunidad global a movilizar recursos para contener su expansión.

12 epidemias desde 2018 y factores estructurales

La RDC ha sido el epicentro de múltiples brotes de ébola en la última década, con al menos 12 epidemias declaradas desde 2018, según datos de la OMS. Esta repetición de brotes se debe a factores estructurales como la inestabilidad política en zonas afectadas, la dificultad para acceder a poblaciones remotas y la desconfianza hacia las campañas de vacunación, agravada por grupos armados que operan en la región. El brote actual, el más grave desde el de 2018-2020 —que causó más de 2.200 muertes—, ha obligado a la OMS a desplegar equipos internacionales de respuesta, incluyendo expertos en logística, vacunación y tratamiento. Sin embargo, la falta de financiación y la lentitud en la distribución de vacunas han retrasado la contención.

Variante Sudán y expansión a cuatro provincias

Este brote destaca por tres razones concretas. Primero, la variante del virus (Sudán), menos estudiada que la más conocida (Zaire), presenta desafíos adicionales en el desarrollo de tratamientos específicos. Segundo, la expansión geográfica: casos confirmados en cuatro provincias (North Tibú, Ituri, South Tibú y Tshopo) aumentan el riesgo de propagación a países vecinos como Uganda y Ruanda, donde ya se han registrado alertas sanitarias. Tercero, la tasa de letalidad del 48,4% supera la media histórica de otros brotes en la región, lo que sugiere una combinación de factores como mutaciones virales, retrasos en el diagnóstico y colapso de sistemas sanitarios locales. La OMS ha advertido que, sin una respuesta coordinada, el brote podría extenderse a zonas urbanas densamente pobladas, como Goma, donde la movilidad es alta y los sistemas de salud ya están saturados.

Mientras tanto, la comunidad internacional ha respondido con donaciones, aunque de manera fragmentada. La Unión Europea ha destinado 50 millones de euros para apoyo logístico y vacunación, y Estados Unidos ha prometido 20 millones de dólares en ayuda humanitaria. Sin embargo, expertos como el doctor Jean-Jacques Múlleme, descubridor del virus Ébola en 1976, han criticado la falta de una estrategia global unificada, señalando que la respuesta sigue siendo reactiva en lugar de preventiva. La RDC, por su parte, ha solicitado 200 millones de dólares adicionales para cubrir las necesidades inmediatas, pero hasta ahora solo ha recibido el 40% de los fondos requeridos.

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