El Gobierno incumple su propia reforma para regenerar la democracia: ni comparecencias al Senado ni reuniones con autonomías en dos años y medio
Pedro Sánchez ha cancelado el debate sobre el Estado de la Nación, no asistirá a la Conferencia de Presidentes y evita el Senado desde marzo de 2024, a pesar de que su propio plan de regeneración democrática exigía hacerlo obligatorio por ley. La última reunión del órgano de cooperación territorial se celebró en Barcelona hace 15 meses, y el reglamento obliga a convocar al menos dos al año.
El Ejecutivo justifica la ausencia de debates institucionales con la confrontación política. Sánchez acusó al Senado de ser «una máquina del fango» en su última comparecencia, en marzo de 2024, durante la comisión del caso Koldo. Desde entonces, solo ha asistido a la Cámara Alta por obligación legal. En el Congreso, en cambio, sí comparece con frecuencia, aunque suele ser para anticiparse a votaciones de sus socios o vincular su participación a temas europeos.
La última vez que Sánchez debatió el Estado de la Nación fue en 2022. Desde 1983, estos debates se celebraban cada año, excepto en periodos electorales, hasta que se interrumpieron en 2015. En esta legislatura, el Gobierno ha borrado también la Conferencia de Presidentes, alegando primero la concatenación de elecciones autonómicas y luego la crisis de Ceuta y los conflictos con comunidades del PP por la gestión migratoria.
El choque con las autonomías se agravó en la última reunión preparatoria, donde ni siquiera se aprobó un orden del día. Temas como la financiación autonómica o el control de fronteras han escalado en tensión, especialmente en el contexto preelectoral de las municipales y autonómicas de mayo de 2027. Si no hay convocatorias antes de fin de año, serán solo dos las reuniones celebradas en esta legislatura, frente a las más de 20 de la anterior, muchas telemáticas por la pandemia.
El Gobierno argumenta que la confrontación con el PP y el contexto preelectoral han reducido los espacios de diálogo. Sin embargo, su propia reforma del reglamento de la Conferencia de Presidentes —aprobada en 2023— exigía al menos dos reuniones anuales. La ausencia de debates institucionales refleja un distanciamiento entre el Ejecutivo y las autonomías, especialmente con el PP, que ha plantado en conferencias sectoriales y en el Consejo de Política Fiscal.
La legislatura de Sánchez cierra sin los instrumentos clave de la democracia representativa: ni un debate de política general, ni reuniones con las comunidades autónomas, ni presencia regular en el Senado. El único foro que queda es el Congreso, pero incluso allí, las comparecencias suelen ser tácticas, no institucionales.





