Burita defiende en la ONU la resolución 2797 como única vía y acusa al Polisario de violar el alto el fuego mientras Marruecos organiza elecciones en las provincias del sur
Naser Burita, ministro de Exteriores de Marruecos, ha declarado este martes en la 81ª Asamblea General de la ONU que el conflicto del Sáhara Occidental ha alcanzado un «punto de inflexión histórico» tras la aprobación de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad en octubre de 2025. El texto, que reconoce el plan de autonomía marroquí como «la solución más viable», ha desencadenado una ofensiva diplomática de Rabat para consolidar su postura, mientras el Frente Polisario rechaza cualquier negociación fuera de un referéndum de independencia.
Burita insistió en que la resolución 2797 «no admite interpretación alguna» y que «no hay solución al margen de la autonomía bajo soberanía marroquí». «El tren de la solución política ya ha arrancado», afirmó, acusando al Polisario de «violar el alto el fuego» y de mantener a los saharauis en «campamentos como rehenes» desde hace medio siglo. La declaración marca un intento de Marruecos por acelerar su estrategia tras años de estancamiento diplomático, con elecciones parlamentarias previstas este miércoles en las provincias del sur bajo control marroquí.
El ministro también vinculó el avance en el Sáhara con inversiones en infraestructuras, educación y sanidad en la región, presentándolas como prueba del desarrollo que Marruecos ofrece frente a la «falta de perspectivas» bajo el statu quo.
El contexto de la resolución 2797: ¿qué cambia ahora?
La resolución 2797, aprobada el 24 de octubre de 2025 con el apoyo de Estados Unidos, Reino Unido y Francia (y el veto de Rusia y China), rompe con décadas de parálisis al reconocer explícitamente el plan de autonomía marroquí como marco para resolver el conflicto. Hasta entonces, las resoluciones de la ONU se limitaban a pedir negociaciones sin definir una solución concreta. Ahora, el texto establece que:
- No hay alternativa a la autonomía bajo soberanía marroquí, cerrando la puerta a un referéndum de independencia.
- El proceso debe desarrollarse bajo los auspicios de la ONU, pero con la iniciativa marroquí como base única.
- El statu quo —apoyado por el Polisario y Argelia— ya no es una opción válida, según el texto.
Esta ruptura legal ha sido clave para que Burita hable ahora de un «camino irreversible». Sin embargo, el Polisario y Argelia —que acoge a los campamentos de refugiados saharauis— rechazan la resolución. «No puede haber discusión sobre las responsabilidades de las cuatro partes identificadas en la 2797», advirtió Burita, en referencia a Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania (que también tiene intereses en la región).
El plan marroquí, presentado en 2007 y revisado en 2019, propone autonomía bajo soberanía de Rabat, con garantías de autogobierno para la población saharaui. El Polisario, por su parte, exige un referéndum sobre la independencia, respaldado por Argelia, que considera el Sáhara parte de su «gloria nacional».
Elecciones en el Sáhara: ¿un paso hacia la normalización?
Este miércoles, los residentes en las provincias marroquíes del sur —Dajla, Esmara y El Aaiún— votarán en las elecciones parlamentarias. Para Marruecos, este acto simboliza la integración de la región y refuerza su argumento de que el Sáhara es parte de su territorio. «Permitirá reforzar la representación parlamentaria y gestionar las necesidades de los habitantes», declaró Burita, aunque no especificó si los votantes saharauis podrán elegir entre candidatos locales o solo entre opciones marroquíes.
El Polisario y sus aliados internacionales, como Argelia y varios países africanos, boicotean estas elecciones, considerándolas una «farsa» para legitimar la ocupación. «No se trata de un proceso democrático, sino de un intento de borrar la cuestión saharaui», declaró en julio pasado Brahim Ghali, secretario general del Polisario, en una entrevista a Al Jazeera. La ONU no ha emitido un veredicto claro sobre la legalidad de los comicios, pero la resolución 2797 sí reconoce a Marruecos como «parte interesada» en el proceso.
Burita extiende su ofensiva diplomática: Palestina, Gaza e Israel
Además del Sáhara, Burita usó su intervención para reafirmar el apoyo marroquí a la causa palestina, defendiendo un Estado independiente en las fronteras de 1967 con Jerusalén Este como capital. «Una paz duradera en Oriente Próximo depende de esto», subrayó, en un mensaje dirigido tanto a la comunidad internacional como a Israel.
Marruecos también anunció su adhesión a la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) en Gaza, propuesta por EE.UU. en octubre de 2025 para «proteger» a civiles palestinos tras la ofensiva israelí del 7 de octubre de 2023. Burita criticó las «medidas unilaterales israelíes» en Cisjordania, como la expansión de asentamientos y las leyes que «confiscan terrenos para socavar la viabilidad de un Estado palestino». También denunció las «violaciones de la santidad» de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén Este.
El discurso de Burita llega en un momento de alta tensión regional. Mientras Marruecos acelera su estrategia en el Sáhara, su postura pro-palestina y su crítica a Israel —aunque sin romper relaciones diplomáticas— refleja un intento de posicionarse como líder moderado en el mundo árabe, especialmente tras la normalización de sus lazos con Israel en 2020 (acuerdos de Abraham).
¿Qué sigue? Tres escenarios en el Sáhara
Los próximos meses podrían definir el futuro del conflicto. Tres posibles desarrollos:
- Consolidación marroquí: Si las elecciones del miércoles se celebran sin incidentes y el Polisario no logra movilizar apoyo internacional, Marruecos podría avanzar en su plan de autonomía, con el riesgo de una respuesta militar saharaui o argelina.
- Escalada diplomática: Argelia y el Polisario podrían intensificar su presión en la ONU y en la Corte Penal Internacional (que investiga crímenes de guerra en el Sáhara), acusando a Marruecos de «limpieza étnica» en la región.
- Nuevo estancamiento: Si la comunidad internacional no actúa, el conflicto podría quedar en un limbo legal, con Marruecos controlando de facto el territorio pero sin reconocimiento universal.
Burita dejó claro que Marruecos no retrocederá: «No puede aceptarse que se siga reteniendo a la población en campamentos como rehenes desde hace medio siglo», declaró, en referencia a los 173.000 refugiados saharauis en Argelia. La pregunta ahora es si la resolución 2797 será suficiente para forzar una solución… o si el Sáhara se hunde en una nueva fase de violencia.






