El ataque en Jan Yunis, con dos muertos y ocho heridos, refuerza la escalada militar en la franja; la Media Luna Roja palestina confirma los daños
Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, ha confirmado este miércoles la muerte de Muhamad Abu Alwan, jefe del departamento de finanzas de Hamás, en un ataque con coche bomba en la calle Al Rachid, al oeste de Jan Yunis, en el sur de Gaza. El operativo, ejecutado por el Ejército israelí y el servicio de inteligencia Shin Bet, dejó además una segunda víctima mortal y ocho heridos, cuatro de ellos trasladados al hospital Al Amal y otros cuatro al Naser, según datos de la Media Luna Roja palestina.
El comunicado conjunto de Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, celebra la «operación precisa» y subraya que Israel «no permitirá que Hamás recupere su fuerza». La declaración, publicada tras el ataque, reafirma el compromiso de Israel de «no detenerse hasta que Hamás deje de existir en Gaza», en un contexto de intensificación de la violencia en la región.
El ataque se produce en una zona densamente poblada, donde la infraestructura sanitaria ya colapsa por la falta de suministros y la escalada de enfrentamientos. La Media Luna Roja palestina, que documentó los daños, no ha confirmado aún la identidad de la segunda víctima, aunque fuentes locales apuntan a un acompañante de Abu Alwan, quien ocupaba un puesto clave en la estructura financiera de Hamás, según inteligencia israelí.
Este operativo se enmarca en una estrategia de golpes selectivos contra líderes y cuadros operativos de Hamás, una táctica que Israel ha intensificado desde el inicio de la guerra en octubre de 2023. Según datos del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS), desde entonces se han neutralizado a más de 50 altos mandos del grupo, incluyendo figuras clave en logística, inteligencia y finanzas, como Abu Alwan.
La respuesta de Hamás aún no ha sido oficializada, pero analistas como Mossy Melman, experto en inteligencia israelí, advierten en declaraciones a Haaretz de que estos ataques suelen desencadenar represalias asimétricas, como cohetes contra ciudades israelíes o incursiones en la frontera con Egipto. Hasta ahora, Hamás no ha confirmado la muerte de Abu Alwan, una estrategia habitual para evitar dar legitimidad a las operaciones israelíes.
El contexto internacional también influye: la presión de Estados Unidos sobre Israel para evitar una escalada mayor sigue siendo un factor clave, aunque la administración Biden ha mostrado hasta ahora un apoyo incondicional a las acciones militares israelíes contra Hamás. En la ONU, países como Irán y Turquía han condenado estos ataques, mientras que aliados como Alemania y Francia piden «proporcionalidad» sin cuestionar el derecho de Israel a defenderse.
Para los habitantes de Gaza, cada operativo militar agrava una crisis humanitaria ya crítica: según la ONU, más de 1,7 millones de personas —el 85% de la población— dependen de ayuda externa, y el sistema sanitario funciona al 30% de su capacidad. La muerte de Abu Alwan, aunque simbólica, no altera el equilibrio militar a corto plazo, pero refuerza el mensaje de Netanyahu de que Israel no negociará hasta la «eliminación total» de Hamás.





