Zack Polanski, líder del Partido Verde en Inglaterra y Gales, se dirige en urdu a un distrito de 75.000 votantes donde la mayoría habla inglés, bengalí, francés o español
El líder del Partido Verde británico, Zack Polanski, ha lanzado un anuncio electoral en el que pronuncia unas palabras en urdu, la lengua nacional de Pakistán, para pedir el voto en el distrito londinense de Holborn y St Pancras. Polanski dirige el Partido Verde en Inglaterra y Gales desde hace un año, no tiene escaño en la Cámara de los Comunes y solo ocupa un puesto en la Asamblea del Gran Londres. El distrito al que se dirige cuenta con 75.000 votantes y la mayoría habla inglés, bengalí, francés o español, según el texto que recoge el caso.
La convocatoria de un nuevo diputado por Holborn y St Pancras está fijada para el 8 de octubre. El escaño quedó vacante después de que el ex primer ministro laborista Keir Starmer renunciara a su acta. Starmer había obtenido en julio de 2024 la primera mayoría absoluta del Partido Laborista desde 2010. Sus órdenes a la policía de reprimir a los manifestantes contra su política y contra la delincuencia, junto con los escándalos por la inmigración, hundieron a su partido en varias elecciones. Los diputados socialistas encontraron un sustituto en el alcalde de Manchester, Andy Burnham, y forzaron su dimisión.
El anuncio de Polanski no es un episodio aislado. Los Verdes ya habían lanzado vídeos en otras elecciones con acusaciones de islamofobia contra el Partido Reform, de Nigel Farage, y contra el Partido Laborista, al que presentaron como un satélite del primer ministro indio, Narendra Modi. En el lado opuesto del espectro, Reform anuncia deportaciones de delincuentes o indocumentados, y su escisión, Restore, encabezada por Rupert Lowe, propone la remigración.
El voto étnico en el Reino Unido y otros países europeos
Los laboristas buzonearon folletos en varios barrios de mayoría pakistaní asegurando que a los conservadores no les importaba Cachemira, región en disputa con la India. Los conservadores reprocharon al alcalde de Londres, el pakistaní Sadiq Khan, un supuesto abandono de los sijs. En un lado del espectro político se pide el voto étnico, incluso pactando con las figuras principales de las comunidades pakistaníes o bengalíes.
El fenómeno se repite en otros países europeos. En las elecciones legislativas suecas, en varios barrios habitados por grupos de musulmanes de Somalia, Afganistán, Siria o Irak, algunos controlados por bandas de delincuentes, el voto a los partidos de izquierdas ha superado el 90%. En el municipio de Eksjö, una ciudadana fotografió un cartel con instrucciones en árabe sobre cómo sufragar correctamente. En Francia, el alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, nacido en Mali, pertenece a La Francia Insumisa y aplica un programa de repliegue de la Policía y del Estado. Jean-Luc Mélenchon define ese modelo como créolisation, una nueva identidad colectiva, mestiza, impredecible y desarraigada.
En la campaña para las elecciones a la Cámara de Diputados de Berlín, que se celebran el domingo 20, Elif Eralp, candidata de Die Linke, ha propuesto reducir los trámites para conseguir la nacionalidad alemana, incluyendo los años de residencia, y aumentar los funcionarios dedicados a gestionar las peticiones. Políticos del partido Verde y del Socialdemócrata han planteado lo mismo. Debido al auge de Alternativa para Alemania (AfD), los izquierdistas presentan las nacionalizaciones masivas como una manera de salvar la democracia.
La regularización española y la ley de nietos
En España, la regularización de más de un millón de inmigrantes y la concesión de la nacionalidad a casi 2,5 millones de iberoamericanos mediante la llamada ley de nietos fueron puestas en marcha por el gobierno del socialista Pedro Sánchez. El texto sitúa ambas medidas en la misma línea que las iniciativas europeas descritas.
El concepto de balcanización, surgido después de la Primera Guerra Mundial como sinónimo de división de grandes imperios en países pequeños y supuestamente homogéneos, se desempolvó en los años 90 por el desmembramiento de Yugoslavia y la URSS. El texto sostiene que hoy esa división y enfrentamiento se halla dentro de las naciones europeas, traída por sus propias clases dirigentes.
En la basílica de Saint-Denis, donde se conservan los restos de los reyes de Francia recuperados tras el saqueo de los revolucionarios, el alcalde Bally Bagayoko ha anunciado recientemente la creación de un espacio cultural dedicado a la memoria histórica. Este proyecto, que incluye exposiciones sobre la época de la Revolución y la restauración de los monumentos, busca reforzar la identidad local y contrarrestar la narrativa de “creolisation” que algunos críticos consideran una amenaza a la cohesión social.







