Moncloa no fija plazos pero se muestra optimista; un alto cargo espera que el problema se encauce el martes
El Gobierno ha optado por usar «guante de seda» con Marruecos para intentar resolver la crisis migratoria en Ceuta, evitando repetir el choque diplomático de 2021. Así lo aseguran fuentes del Ejecutivo, que no quieren poner plazos a la resolución de la emergencia, aunque se muestran «optimistas».
Un alto cargo del Gobierno espera que para el martes pueda «haberse encauzado el problema». Mientras tanto, la oposición, tanto el PP como Vox, denuncia una «invasión» de la que hace responsable al Ejecutivo, y varios países, como Estados Unidos, Italia o Israel, aprovechan la situación para atacar al Gobierno.
El alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha calificado la respuesta del Gobierno de «tardía e insuficiente». Desde Moncloa evitan entrar en polémicas y solo afirman responder con «coordinación, cooperación y trabajar para solucionar la situación».
Las imágenes de decenas de miles de africanos entrando en Ceuta han impactado a más de media España, según el texto fuente, que describe esta como «la peor crisis migratoria jamás vivida en nuestro país», justo después de los mayores incendios de la historia de España.
La relación estratégica con Rabat
El Gobierno considera «necesaria» y «estratégica» la relación con Marruecos, de la que depende la solución de esta crisis, la contención de la inmigración irregular e incluso de la amenaza yihadista, que podría tener en el Sur de España su principal vía de entrada. Fuentes del Ejecutivo socialista apuntan a un posible enfado de Rabat por la reciente reunión de Pedro Sánchez con el presidente de Argelia, Abdelmayed Tebboun, o por el avance de la ley de nacionalización de los nacidos en el Sáhara Occidental, que acaba de avanzar en el Parlamento con el voto favorable del PSOE y la abstención del PP. También se cita la ambición de Marruecos por albergar la final del Mundial de fútbol de 2030, que se celebrará en España, Portugal y Marruecos.
Fuentes del Ministerio del Interior niegan estas polémicas y destacan que Marruecos ha tenido «un papel crucial» este año en la contención de la inmigración ilegal, que ha bajado en términos generales. Entre el 1 de enero y el 15 de julio, las entradas de irregulares en España han caído un 35,5%, de 22.436 en el mismo periodo de 2025 a 14.479 este año. «Buena parte de esas buenas cifras se deben a la cooperación y a la buena relación con Marruecos», resaltan desde el departamento de Fernando Grande-Marlaska.
El precedente de 2021
Desde que Marlaska entró en el Gobierno en 2018, ha cuidado al máximo la relación con el vecino del Sur. El titular de Interior mantiene una «excelente relación» con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, con quien se ha reunido más de 15 veces en ocho años, además de tener una vía de diálogo abierta de forma permanente. Esta confianza sobrevivió incluso a la crisis de 2021, que comenzó con la llegada a España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, gravemente enfermo de Covid, para ser tratado en un hospital español. Marruecos se tomó este gesto como una traición a la confianza bilateral, relajó los controles fronterizos y más de 10.000 inmigrantes entraron en Ceuta.
Ahora, el Ejecutivo quiere justo lo contrario: ensalzar la «excelente cooperación» de Rabat, según el texto fuente, que queda interrumpido en ese punto.
Fuente: El Periódico







