Actualización (11 de septiembre a las 06:38):
ERC y la CUP le niegan la etiqueta de independentista mientras Junts mantiene un perfil bajo ante el avance de Aliança Catalana
Sílvia Orriols, alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana, tiene previsto volver este jueves al Fossar de les Moreres, histórico bastión del independentismo, en la previa de la Diada. Su asistencia sigue en el aire: hace pocos días sufrió quemaduras en los brazos y la cara en un accidente doméstico, aunque fuentes de la formación aseguran que el acto continúa en su agenda.
Si finalmente acude, coincidirá en el Fossar con una movilización convocada por cinco organizaciones de la izquierda independentista antifascista: Alerta Solidària, Arran, la Coordinadora Obrera Sindical (COS), Endavant y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC). El objetivo declarado de estas entidades es dejar claro que el Fossar representa lo contrario de lo que encarnan las siglas de Aliança Catalana. Además, personas vinculadas a ambientes ultras, entre ellas miembros de Boixos Nois, han planteado arroparla para que pueda pronunciar un discurso que otros años quedó prácticamente silenciado por silbidos y protestas. Los Mossos preparan un dispositivo especial.
La irrupción de Aliança Catalana ha abierto una fractura distinta a las que han dividido al independentismo durante años. Hasta ahora las discrepancias se concentraban en la estrategia para lograr la independencia: unilateralidad o negociación, confrontación o diálogo, pactos o no pactos en Madrid. Ahora el debate también alcanza los límites identitarios del propio movimiento. La portavoz de la CUP, Su Moreno, situó la catalanidad en un momento de «disputa», y la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, advirtió de que «el independentismo no puede ser excluyente, cerrado y enfadado».
ERC y la CUP han aprovechado los días previos a la Diada para negarle legitimidad a Orriols dentro del movimiento y combatir su discurso sobre la inmigración. Esquerra habla de un «independentismo democrático» para aislarla; la CUP sostiene que el movimiento es, por definición, «antifascista». En Junts, en cambio, el portavoz parlamentario Salvador Vergés se limitó a expresar que será «una Diada de todos los catalanes», y la formación defiende que el independentismo está representado «de la extrema izquierda a la extrema derecha».
La paradoja es que la nueva frontera interna no ha unido al resto de formaciones frente a Aliança Catalana. ERC, Junts y la CUP comparten un rechazo de fondo a Orriols, pero esa coincidencia no recompone ningún bloque y abre otra divergencia sobre qué estrategia es más eficaz para frenar su crecimiento. En Junts pesa el debate sobre si combatirla frontalmente puede acabar reforzándola, y a ello se suma una cuestión electoral: Aliança Catalana pesca votos sobre todo en espacios que disputa Junts, aunque también entre votantes de ERC y la CUP. La Diada será el primer gran escaparate de una batalla con la vista puesta en las citas electorales de 2027.
Actualización (11 de septiembre a las 06:28):
ERC y la CUP le niegan la etiqueta de independentista mientras Junts mantiene un perfil bajo y evita el choque frontal
La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, tiene previsto regresar este jueves al Fossar de les Moreres, en la previa de la Diada, aunque su presencia no está garantizada por su estado de salud. La alcaldesa de Ripoll sufrió hace pocos días quemaduras en los brazos y la cara en un accidente doméstico, y fuentes de la formación mantienen su asistencia en la agenda a la espera de evolución.
Si finalmente acude, coincidirá en el mismo espacio con la movilización convocada por cinco organizaciones de la izquierda independentista antifascista: Alerta Solidària, Arran, la Coordinadora Obrera Sindical (COS), Endavant y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC). Estas entidades quieren dejar claro que el Fossar representa, a su juicio, lo contrario de lo que encarnan las siglas de Aliança Catalana. Los Mossos preparan un dispositivo especial, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, ante la posibilidad de que personas vinculadas a ambientes ultras, entre ellas miembros de Boixos Nois, arropen a Orriols para que pueda pronunciar un discurso que otros años quedó silenciado por los silbidos y las protestas.
La irrupción de Aliança Catalana en los actos de la Diada ha abierto una brecha distinta a las que han dividido al independentismo durante años. Hasta ahora, las discrepancias se concentraban en la estrategia para lograr la independencia: unilateralidad o negociación con el Estado, confrontación o diálogo, pactos o no pactos en Madrid. Ahora el debate es también sobre los límites identitarios del propio movimiento, sobre quién puede reivindicarse como independentista y qué idea de Catalunya debe representar.
La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, sostuvo en la rueda de prensa de los lunes que «el independentismo no puede ser excluyente, cerrado y enfadado; una minoría en nuestro país, aunque sea pura, solo puede llevarnos a la derrota». Esquerra habla de un «independentismo democrático» para aislar a Orriols, mientras la CUP defiende que el movimiento es, por definición, «antifascista» y que Aliança Catalana queda fuera. La portavoz de la CUP, Su Moreno, situó la catalanidad en un momento de «disputa» y auguró que este Onze de Setembre marcará el «inicio de un nuevo momento político para el independentismo popular».
Junts ha mantenido un perfil mucho más bajo. Su portavoz parlamentario, Salvador Vergés, se limitó a decir que «será una Diada de todos los catalanes», y la formación defiende que el independentismo está representado «de la extrema izquierda a la extrema derecha». En el partido pesa el debate sobre si combatir frontalmente a Orriols puede reforzarla y alimentar su discurso victimista, además de una cuestión electoral: Aliança Catalana pesca votos sobre todo en espacios que disputa Junts, aunque también entre votantes de ERC y la CUP.
La paradoja es que la nueva frontera interna no ha unido a ERC, Junts y la CUP frente a Aliança Catalana, que comparten un rechazo de fondo pero no recompone ningún bloque. La Diada se convierte así en el primer gran escaparate de una batalla que puede marcar el próximo ciclo político del soberanismo, con la vista puesta en las citas electorales de 2027.
Los Mossos detienen a tres personas tras las cargas contra los concentrados de la Esquerra Independentista en el Fossar de les Moreres
Miembros y simpatizantes de Aliança Catalana y de la Esquerra Independentista, formada por varios grupos vinculados a la CUP, se cruzaron insultos este jueves en el Fossar de les Moreres, el punto de reunión tradicional del independentismo la víspera de la Diada. Los Mossos d’Esquadra mantuvieron separados a ambos grupos con cordones policiales y detuvieron a tres personas tras las cargas de los antidisturbios de la Brimo contra la primera línea de los concentrados.
El partido que lidera la alcaldesa de Ripoll y diputada en el Parlament, Sílvia Orriols, fletó ocho autocares desde distintas comarcas de Cataluña para su ofrenda del 10 de septiembre. Arran, Endavant, Alerta Solidària, el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans y la Coordinadora Obrera Sindical convocaron una concentración de rechazo en el mismo enclave, aunque los Mossos no permitieron su acceso a la plaza. Algunos de los participantes lanzaron bolsas de pintura en polvo tras superar el cordón policial o infiltrarse entre los simpatizantes de Orriols.
«Hemos venido a salvar Cataluña», proclamó Orriols entre aclamaciones de sus seguidores y abucheos del lado contrario. La líder de Aliança criticó a los dirigentes del procés por no ir «ni a Suiza ni a Waterloo» y advirtió de que ni quienes se han doblegado a sus enemigos ni el «islamoizquierdismo» les desviarán. En el acto también intervinieron el candidato a la Alcaldía de Barcelona, Jordi Aragonès, y el líder comarcal del partido en Barcelona, Jordi Amela. A la salida de Orriols, algunos manifestantes lanzaron objetos y su escolta la protegió con paraguas mientras los agentes blindaban la zona de los autocares.
El Fossar de les Moreres, junto a la basílica de Santa María del Mar, es el espacio que recuerda a los austriacistas muertos en la caída de Barcelona en 1714, al final de la Guerra de Sucesión. Ya el año pasado Aliança celebró allí su ofrenda del 10 de septiembre y se produjeron enfrentamientos con colectivos de izquierdas, lo que anticipaba un riesgo mayor de conflicto en esta edición.
El auge de Aliança Catalana marcó el mensaje institucional que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, pronunció antes de la Diada. Illa pidió no apoyar las tesis que atribuye al partido de Orriols: «No podemos permitir que nadie ponga en peligro la convivencia de Cataluña. En nuestra casa el odio no tiene cabida». El socialista reivindicó una Cataluña «diversa» en la que pueden sentirse catalanas personas nacidas en Andalucía, Extremadura, Marruecos o Colombia, y anunció que la Generalitat organizará actos de la Diada en Extremadura los próximos 16 y 17 de septiembre, una decisión criticada por el independentismo.







