La octogenaria madrileña, símbolo de la crisis de vivienda, presiona a Junts y PP mientras Sumar exige expropiaciones y el PP sufre por el gas pimienta en el Congreso
Maricarmen, una mujer de 87 años a punto de ser desahuciada de su piso en el barrio del Retiro (Madrid) tras no poder pagar los 2.600 euros exigidos por un fondo buitre, ha convertido su caso en el detonante de un decreto ley urgente que el Consejo de Ministros aprobará este martes. El desahucio, evitado in extremis con un despliegue policial masivo, ha reavivado el debate sobre la vivienda y forzado a los partidos a negociar bajo presión social.
El caso ha reabierto la negociación entre el Gobierno y Junts, partido que llevaba meses rechazando cualquier diálogo con Pedro Sánchez. Fuentes de Moncloa vinculan el giro a la posible pronta vuelta de Carles Puigdemont, tras una sentencia del Tribunal Constitucional que podría allanar su regreso. La presión social y el riesgo de quedar al margen de una reforma que podría beneficiar a millones han llevado a Junts a la mesa, aunque sin vincular oficialmente ambos hechos.
Mientras, Sumar exige medidas radicales, como la expropiación del piso de Maricarmen, una propuesta rechazada por el ministro Félix Bolaños con ironía: *»No soy partidario del ‘exprópiese’»*. Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona y exlíder de la PAH, ha amenazado con abandonar el Gobierno si no se aprueban reformas contundentes contra fondos buitre. El conflicto interno en la coalición es evidente: Éscar Puente lidera las críticas en redes, pero fuentes de Moncloa aseguran que Sumar sabe que sus propuestas no tienen viabilidad y las usa para diferenciarse del PSOE.
El PP, por su parte, ha quedado en evidencia por dos episodios paralelos. Por un lado, Isabel Díaz Ayuso fue señalada como responsable del desahucio, aunque el Gobierno lo atribuyó a la falta de políticas estatales. Por otro, la diputada Ana Vázquez usó gas pimienta en el Congreso para interpelar al Gobierno sobre Ceuta, intoxicando a varios diputados. El episodio —grabado y aplaudido por la mayoría del PP— ha generado rechazo unánime, incluso entre periodistas del Grupo Popular, como José Luis Ramos, quien recibió el spray para vaciarlo.
El decreto ley, que podría llamarse ‘Ley Maricarmen’, llega en un momento crítico para Sánchez: crisis en Ceuta, escándalos de corrupción y un ambiente preelectoral tenso. Aunque el Gobierno evita celebrar avances, fuentes reconocen que el contexto es «mucho más favorable» que hace semanas. La negociación con Junts y el PP será clave, pero el tiempo apremia: el desahucio ha demostrado que la vivienda sigue siendo el talón de Aquiles de la legislatura.
Sigue la cobertura: El Gobierno pierde legitimidad si no aprueba el ‘real decreto Maricarmen’ este martes




