El acuerdo se firma este martes en Nueva York con dos nuevas bases militares estadounidenses, pero Copenhague y Nuuk mantienen la última palabra sobre las inversiones sensibles.
El acuerdo sobre Groenlandia que Donald Trump presentó este fin de semana como «un sueño hecho realidad» para Estados Unidos no incluye el derecho de veto que el presidente republicano atribuyó al pacto. Según el diario danés Jyllands-Posten, el texto no contiene ningún mecanismo que permita a Washington bloquear inversiones sensibles de potencias hostiles. La decisión final seguirá en manos de Groenlandia y Dinamarca.
Trump escribió que ningún adversario podrá «JAMÁS realizar inversiones sensibles sin nuestra expresa aprobación por escrito». También afirmó que Estados Unidos obtendrá «PARA SIEMPRE la competencia absoluta para garantizar y defender la seguridad» de la isla ártica. No mencionó la compra del territorio, su objetivo declarado desde 2019.
El acuerdo se firma este martes en Nueva York, durante la Asamblea General de la ONU. Hasta allí se han desplazado la primera ministra danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen; su ministro de Exteriores, el moderado Lars Løkke Rasmussen; y el primer ministro groenlandés, el liberal Jens-Frederik Nielsen. El contenido exacto del texto aún no se ha hecho público.
Dos bases nuevas y una lista de países aliados
El pacto incluye la instalación de dos bases militares estadounidenses nuevas en Groenlandia, según Jyllands-Posten. Con ellas, Estados Unidos tendría al menos tres instalaciones en la isla, sumadas a la ya existente de Pituffik, en el noroeste.
El mecanismo para filtrar inversiones funciona con una lista de países aliados autorizados a invertir en sectores sensibles de la economía groenlandesa, como la infraestructura crítica. Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos elaboraron esa lista. Las inversiones pasarán por un escrutinio más estricto que el actual. El nuevo mecanismo de control deberá ser aprobado por el Parlamento groenlandés, no por Washington.
Løkke declaró a su llegada a Nueva York que el hecho de que Trump hablara públicamente demuestra que también considera que los países han negociado un buen acuerdo. Añadió que solo estará satisfecho cuando el texto esté firmado. Sobre la OTAN, señaló que el pacto subraya, «es de esperar», que la responsabilidad de la seguridad en el Ártico no sea solo danesa o estadounidense, sino que recaiga en gran medida sobre la Alianza Atlántica.
Analistas daneses han puesto el foco en ese «es de esperar». Lo leen como un deseo de que Trump respete el contenido del pacto una vez firmado.
El precedente chino de 2018 en Nuuk e Ilulissat
El escudo contra inversiones extranjeras ya existía antes de este acuerdo, aunque sin una estructura formal. En 2018, un gigante estatal chino de la construcción quiso participar, con el visto bueno groenlandés, en la ampliación de los aeropuertos de Nuuk e Ilulissat. Estados Unidos advirtió del peligro de la influencia china en una infraestructura relevante. Dinamarca acabó financiando parte de los proyectos y se convirtió en copropietaria. La empresa china quedó fuera.
Con el nuevo pacto, Dinamarca y Groenlandia se comprometen a formalizar ese escudo y a reforzarlo. Es una concesión a los intereses estadounidenses que antes no existía, incluso sin derecho de veto.
Frederiksen explicó antes de despegar de Copenhague que en los últimos días y semanas ha estado en estrecho contacto con sus colegas de Alemania, Francia e Inglaterra, con sus amigos nórdicos y con sus socios de la UE y la OTAN. Defendió que el Reino de Dinamarca es un Estado soberano y que el derecho de autodeterminación de los groenlandeses debe respetarse, igual que su integridad territorial. Todo eso, dijo, está incluido en el acuerdo.
Preguntada por la cadena pública TV2 sobre si Trump exagera el contenido del pacto, Frederiksen respondió que no pondría su firma en un acuerdo, y que sabía que Nielsen tampoco lo haría, si no fuera bueno para Groenlandia y para el Reino. Añadió que da por sentado que Trump cumplirá el acuerdo una vez firmado.
Quién decide de verdad en Nuuk
En la práctica, la diferencia entre tener veto o no tenerlo reviste una importancia limitada, según el diario danés. Aunque Groenlandia decida formalmente, tanto Nuuk como Copenhague escucharán siempre los deseos de Washington porque comparten intereses comunes. Pese a la crisis desatada por los deseos anexionistas de Trump, Estados Unidos sigue siendo el garante de seguridad más importante del Reino. Si algo es peligroso para Washington, en casi todos los casos también lo será para Dinamarca.
El analista político Noa Redington, asesor personal de la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt durante su mandato como primera ministra danesa entre 2011 y 2015, subraya la cautela con la que Dinamarca afronta la letra pequeña del texto.
La firma de este martes llega después de años de tensión entre Copenhague y Washington por el interés de Trump en adquirir la isla. El acuerdo no resuelve la cuestión de la propiedad, pero sí formaliza un marco de control de inversiones que hasta ahora funcionaba de manera informal.





